donde menos te lo esperas
enero 14, 2026 § Deja un comentario
Para la tradición bíblica, Dios aparece donde menos se lo espera. Esto es, no en el prodigio paranormal o lo gigantesco, sino en lo minúsculo, lo despreciado, lo miserable. De acuerdo.
Ahora bien, este giro no supone, estrictamente, un cambio en el referente —como si, de repente, hubiésemos descubierto que el autor de Hamlet fue Marlowe y no, Shakespeare—, sino una alteración del significado de la palabra “Dios”. Pues esta no significa lo mismo donde apunta al silencio que cubre por igual el crecimiento de la hierba y el horror —a los verdugos y a sus víctimas— que al poder o fenómeno extraordinarios . La proclamanción cristiana —la revelación de Dios como un crucificado en su nombre— debió de sonar a oídos paganos —es decir, espontáneamente religiosos— como si hoy hubiésemos descubierto que Hamlet fue escrito por un chimpancé. Sencillamente, no es posible. Sin embargo, si fuese verdad que Hamlet hubiese sido escrito por un chimpancé , entonces no es que hubiésemos descubierto quien fue realmente “el autor de Hamlet”, sino que, más bien, la noción misma de autor quedaría en el aire. Únicamente, podríamos preservarla humanizando al chimpancé —como si el chimpancé fuese, en realidad, un humano con el aspecto, la apariencia del chimpancé.
Este fue, de hecho, el truco del doceta. No obstante, lo cierto es que si hubo cristiandad fue porque la Iglesia toleró de facto el docetismo que de iure condenó.
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