no toda perspectiva

enero 15, 2026 § Deja un comentario

Es innegable que caben diferentes visiones. La cuestión es si todas valen por igual. Y la respuesta es que no… si hay algo que deba ser ver visto y que solo pueda verse desde un cierto punto de vista. Platón —y los que le siguieron— estuvieron convencidos que solo cabía un acceso racional a lo que debe ser visto. Al fin y al cabo, nuestras disputas morales terminarán midiéndose con lo que es en verdad, al margen, por tanto, de lo que pueda parcernos en un momento dado. Por ejemplo, si la guerra —que los hombres se maten entre sí— es o no inevitable, en definitiva, si el horizonte de una paz mundial acaso no será más que un whisful thinking.

Ciertamente, los perspectivistas sostienen que, con respecto a lo asuntos morales, no hay nada que ver —que no podemos trascender el horizonte de lo que nos parece, y que, por eso mismo, cualquier apelación a la razón a la hora de justificar una determinada opinión, en el fondo, es una racionalización, un como si dicha opinión se dedujera racionalmente. Sin embargo, según Platón, esta tesis es demasiado elemental. Pues lo es.

El problema, sin embargo, es que el ejercicio de la razón, tarde o temprano, terminará admitiendo el carácter dialéctico de lo real. No hay luz sin oscuridad. Si todo fuese luz, no habría luz. De ahí que el horizonte del deber moral o político sea la medida: qué cantidad de oscuridad debemos tolerar. Ahora bien, no hay razones que determinen esa medida… con lo que el debemos del debemos tolerar acaba siendo un podemos. Y esto es como decir que la medida se decide siempre desde el lado de la sensibilidad, de lo que nos parece tolerable. Y aquí uno podría preguntarse si acaso el último Platón no le dio la razón al sofista.

Con todo, Israel fue por otro lado. Pues la cuestión de Israel es a qué estamos obligados como sujetos… al margen de si cabe el bien sin el mal. Esta posibilidad se dejó en manos de Dios… lo que equivale a decir que nosotros, a lo nuestro. Y lo nuestro, según Israel, es la Ley de Dios: dar de comer al que no tiene el pan de cada día, ofrecer la otra mejilla… Punto. La incondicionalidad del mandato moral, la cual será puesta en modo racional por Kant, es una resultante del monoteísmo.

No obstante, el hombre de DIos no podrá evitar preguntarse, sobre la cima de los Gólgotas de la historia, si será verdad que todo se encuentra en manos de Dios. Y aquí la respuesta solo puede darse como esperanza, la cual está lejos de ser una mera expectativa o suposición.

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