fascismo y paternidad
enero 16, 2026 § Deja un comentario
Simple: la crisis de la figura paterna conduce, tarde o temprano, al regímen autoritario. Pues quien en cuentra a faltar al padre, se lo busca. Y esto tanto psicológica como políticamente. Al fin y al cabo, el carácter se construye como respuesta a la voluntad del padre —en torno a lo que un padre quiere de nosotros. El problema es que, donde no hay padre que valga, fácilmente podemos llenar esta hueco con un mal padre.
Las democracias solo pueden sobrevivir donde no renuncian a ejercer una firme autoridad —donde las líneas rojas permanecen muy visibles sobre la calzada. Esto es, donde los derechos están precedidos de los deberes. Donde priman los derechos —por ejemplo, en el campo de la educación— todo lo sólido de desvanece en el aire. Y primarán donde el individuo sea antes un consumidor que un miembro de la república. De hecho, ya lo vio Platón: la democracia sucumbe a la demagogia donde su ethos cede ante la presión del perspectivismo. Nada nuevo bajo el sol… salvo lo que se olvida.
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