básicos de economia

marzo 2, 2026 § Deja un comentario

En nuestro sistema económico, donde la mayoría de las grandes fortunas son el resultado de movimientos especulativos, la ganancia de unos es a costa del empobrecimiento de otros… y más, si tenemos presente que esa especulación recae, principalmente, sobre bienes necesarios como, por ejemplo, la vivienda o la alimentación. Los efectos se dan en cascada. Y es que si, ingresando una renta normal, pagamos un sobreprecio escandaloso por la vivienda o los alimentos, entonces dispondremos de menos renta para otros gastos. En ese caso —el de la mayoría—, o bien no gastamos —lo que compromete la viabilidad de las empresas con menos músculo financiero—, o bien seguimos gastando a costa de endeudarnos. Sin embargo, el valor de esa deuda —de ese dinero— está en suspenso —y aquí no estaría de más tener en cuenta que este dinero-deuda es, en su mayor parte, el dinero que circula. Al menos, porque dicho valor depende de que siga habiendo el suficiente trabajo como para que los endeudados puedan resolver su deuda. Y en unos tiempos en los que , con la irrupción de la IA, muchos empleos se ven amenazados, la cosa no pinta bien que digamos. Pues el horizonte es el de la temida estanflación: PIB estancando e inflación a punta pala. De ahí que muchos economistas sostengan —y con razón— que el problema no es el de la deuda pública, sobre todo si está denominada en una moneda propia, sino el de la deuda privada, la de las familias.

Sea como sea, lo cierto es que la riqueza se está desplazando, y por lo dicho, desde el sector productivo al de los poseedores de activos —los rentistas— cuyo valor es, en su mayor parte, meramente especulativo. Y quien dice desplazando dice transfiriendo. Esto es, desigualdad. Y creciente. Al menos, en Occidente. Es lo que tiene un “crecimiento” chispeante, basado en burbujas. De ahí las llamadas de Trump, delirios al margen, a reindustrializar América. Pues en China, según parece, siguen produciendo a lo bestia. ¿Y en Europa? Posiblemente, hayamos perdido la guerra antes de comenzarla.

Más: dado que la reindustrialización implica que cada país se busque la vida como pueda —y dado que no todos los países tienen, de hecho, la misma capacidad para llevarla a cabo—, ninguna democracia puede sobrevivir al empobrecimiento de la clase media. Por eso, si se cumplen los pronósticos, lo que nos espera es, sencillamente, la tiranía. Y, probablemente, una tiranía votada. Pues el tirano suele presentarse, antes de quitarse la máscara, como el salvador de una sociedad empobrecida.

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