redemption
marzo 23, 2026 § Deja un comentario
Para sentir en carne viva la fuerza de la redención hay que partir de la deseperanza de los que han sido aplastados por el mundo. Tan solo el prisionero sabe lo que significa la liberación —y más si esta se mostró como improbable, por no decir, imposible. La redención no es el resultado de hacer bien las cosas. Y es que el dato inicial es, precisamente, que no podemos hacerlas bien. Es lo de la culpa original. Así, donde el mundo nos sigue pareciendo lo normal —lo que simplemente sucede—; donde no experimentamos nuestro estar en el mundo como quien se encuentra en medio de un combate de dimensiones cósmicas, como quien dice, entre la luz y la oscuridad, será difícil que podamos, cuando menos, comprender cuál es el alcance del anuncio cristiano. Pues está lejos de presentarse como una variante de los manuales de autoayuda.
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