va de botellas
abril 8, 2026 § Deja un comentario
La ambigüedad de los hechos se expresa en el tópico de la botella a medias: hay quienes la ven medio llena y hay quienes la ven medio vacía. Pero aquí el racionalismo no duda: el contenido de la botella pesa, por ejemplo, 500ml. Esto es lo que hay. De acuerdo.
Pero, quizá para un aborigen de las islas Fiji la medida podría variar. Así, pongamos por caso, a plena luz del día, el contenido equivaldría a dos puños, mientras que en la oscuridad de la noche, a dos dedos. Sea como sea, la medida no sería la misma. Y esto para nosotros resultaría incomprensible. Pero para ellos podría tratarse de una evidencia.
Lo mismo podríamos decir con respecto a lo divino. Y aquí no hay denominador común, salvo el tautológico y, por eso mismo, irrelevante. En las culturas desarrolladas, la cuestión de la verdad frente a lo que simplemente nos parece verdadero exige el salto a la alta abstracción. Es decir, el amor a la verdad, tradicionalmente, ha adoptado la forma de una crítica de la opinión, en definitiva, de los mapas mentales que nos proporcionan, espontáneamente, una orientación. También con respecto a la verdad de Dios. De ahí el carácter duplex de las religiones mayoritarias: por un lado, la devoción popular; por otro, la experiencia del místico. Y no parece que ambos lados sean fáciles de conciliar. Como tampoco parece que sea lo mismo haber interiorizado una cosmovisión que el efecto existencial de poner contra las cuerdas una cosmovisión —de mostrar, en definitiva, sus contradcciones internas.
Llegados a este punto uno podría preguntarse si el despliegue especulativo implica una superioridad antropológica. Sin embargo, una respuesta convincente debería tener en cuenta que cualquier progreso va de la mano de una pérdida. Y valiosa.
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