sensación y realismo
abril 9, 2026 § Deja un comentario
“No hay juicio, sino, más bien, la sensación de hallarnos bajo juicio.” ¿Pero quién puede decirlo? No, quien se halla dentro de la escena. Pues, no responder —el pasar de largo— es ya responder. Uno solo se encuentra sub iudice ante el resto de personajes, no en la cima del dios que se limita a observar. La mirada teórica se ahorra el juicio. El que no nos sintamos acusados por quienes viven —y mueren— como perros no quita que no debamos responder a su demanda. Aquí la cuestión es por qué debemos. ¿Acaso no podría ser que, únicamente, creamos que debemos responder? Que sea lo uno o lo otro se decide con respecto a la cuestión de si quien nos acusa es —o no— “nuestro señor”. En definitiva, con respecto a la realidad de Dios. Así, teniendo en cuenta que la realidad de Dios, en tanto que en sí mismo aún no es nadie, es indisociable de la de quienes ocupan su lugar —en bíblico, los abandonados de Dios—, que nos sintamos responsables de quien nos acusa con su sufrimiento es el envés de un tener que responder ontológico. Pues la ley de la fraternidad se desprende del hecho de que la existencia es un tener que sobrevivir a la indiferencia —la amenaza— de Dios. Quizá Jerusalén comprendió mejor que Atenas que realidad y mandato van de la mano.
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