spe

septiembre 22, 2012 § Deja un comentario

Quien cree que Dios se ubica arriba o, si se prefiere, en la dimensión desconocida, no puede esperar otra cosa que la intervención de Dios. Y quien espera esto de Dios difícilmente podrá evitar hacer de Dios un deus ex machina. En cambio, quien se encuentra sometido al Dios que se encuentra fuera del tiempo, no posee otra esperanza que la del milagro, esto es, la de algo a todas luces inviable. Y es que no hay otro milagro que el imposible final del mundo. Cualquier otro milagro es, en el mejor de los casos, una maravilla, pero no propiamente un milagro, esto es, el acontecer mismo de lo imposible. Pues, como entendieron perfectamente los antiguos, si el mundo es lógicamente eterno, que lo es, entonces el final del mundo no puede darse como una posibilidad del mundo.

fuera del tiempo

septiembre 22, 2012 § Deja un comentario

Pocos entienden que el Dios bíblico es un Dios que se encuentra más allá de la Creación, lo cual quiere decir de todo cuanto es, dioses y energías incluidos. Por eso, a Dios no cabe ubicarlo espacialmente como si pudiera hallarse en otra dimensión. En este sentido, Dios no es de otro mundo, sino lo otro del mundo. Es así que el más allá de Dios solo puede comprenderse como una más allá del tiempo. Y, por eso mismo, la Creación —o, si se prefiere, la Totalidad— queda definida como mientrastanto, esto es, como tiempo de prórroga o, por decirlo en cristiano, de gracia. Un creyente es aquel que, sometido a la presencia de un Dios ausente —a la presencia de su Espíritu—, no puede dejar de vivir el mundo como plazo, como un tiempo de espera en donde lo único que cabe esperar verdaderamente es una última palabra.

el que fue

septiembre 22, 2012 § Deja un comentario

Si Dios pudiera darse a través de nuestras sensaciones —si Dios fuera un objeto de nuestra experiencia—, ¿para qué la revelación? La mayoría de los cristianos han olvidado que, si hubiese estado al alcance de su sensibilidad, Dios no hubiera tenido que ser revelado. Pues la revelación sólo tiene lugar donde el objeto de la revelación ya no se encuentra presente. La mayoría de los cristianos han olvidado que un Dios que solo puede acontecer como revelado, no puede ser un dios al uso. Si hay revelación es porque Dios solo puede darse aquí y ahora como el que ya partió (y acaso también como el que debe regresar… aun cuando ya no pueda hacerlo). Ocurre aquí como ocurre con la relación con nuestro padre. Nuestro padre es en realidad aquél a quien le debemos la vida. Pero esta verdad queda enmascarada por las exigencias del trato diario —que si se enfada porque llegamos tarde a casa, que si nos molestan sus defectos, que si le vemos más dedicado a sus cosas que a nosotros…—, de tal modo que nuestro padre tiene que morir para que podamos caer en la cuenta de lo que le debemos, de lo que es en verdad un vínculo, de lo que vale una filiación. En tanto que revelada, la verdad de Dios es, así, inseparable de la historia de Dios.

variaciones sobre Cioran

septiembre 22, 2012 § Deja un comentario

¿Adónde ir? ¿Acaso hay fuera de nosotros abismos comparables a los del alma?

considerata

septiembre 22, 2012 § Deja un comentario

Para un cristiano, el mundo nunca fue una solución.

el reino de la oscuridad

septiembre 22, 2012 § Deja un comentario

A la hora de cuestionar la Modernidad en nombre de un cristianismo perdido, no estaría de menos tener presente el carácter emancipatorio de nuestros tiempos, los cuales nacieron, precisamente, como reacción a una cristiandad que no parecía capaz de poner un punto y final a las guerras de religión.

aptitudes

septiembre 21, 2012 § Deja un comentario

Una pregunta que recorre la Biblia de cabo a rabo es quién es capaz de Dios. Y lo que parece es que en modo alguno pueden serlo aquellos que están convencidos de que, si hacen lo debido, podrán alcanzar a Dios. Como si al fin y al cabo, solo pudieran ser capaces de Dios quienes, de tan hundidos que están en su propia miseria, no pueden ya creerse dignos de Dios.

Inés

septiembre 21, 2012 § Deja un comentario

Inés Losada me envía lo que sigue. Vale la pena.

Hoy Dios ha hablado claro.

Hoy en la misa de la Paz de las 8.30 había mucha gente. La presenciaba el Pare Joan, y todo en orden, las lecturas hablaban del sufrimiento, y el evangelio era Marcos 8 y el famoso “¿y vosotros quién decís quesoy yo?”. Entonces el Pare Joan ha iniciado su sermón “Las lecturas de hoy hablan del sufrimiento…”,cuando se ha empezado a oír bullicio por el fondo y por el medio del pasillo se acercaba un señor hacia el altar, joven, con barba, un poco descuidado y que gritaba. Entonces el Pare Joan ha bajado del altar, se le ha acercado con pasos serenos y dirigiéndose a su persona le dice “Edu, ¿qué pasa? No me hagas esto, déjame acabar la homilía”, “Dáme un beso padre, dáme un beso”. Las cosas se han puesto tensas,pues el tono era agresivo, hasta el punto que Edu ha cogido al Pare Joan por el cuello, todos nosotros sentados y en silencio, y después le ha dado dos besos al Pare Joan. “Sé bueno” le dice Edu al Pare Joan,“sé bueno, joder Joan, joder, cuánta gente aquí eh”. Entonces Edu se gira a los feligreses, levanta las manos y grita “esto sí que es misa”, y retoma su camino hacia el fondo de la sala murmurando “Edu ha muerto”. Entonces el Pare Joan ha vuelto al altar, se ha puesto a hablar, parecía emocionado, se notaba que guarda una buena relación con Edu, y que, comprometido con ese sufrimiento, vela por él, y nos hadicho “perdonadle porque necesita cariño, porque sufre, porque necesita amor”.

¿”Esto sí que es misa”? ¿Y si Edu guarda algo de razón? Está claro que no en el orden habitual de la eucaristía, ni probablemente tampoco en el significado más estricto de los símbolos de ésta, pero sí en lo que leemos continuamente en el Evangelio. Parecía providencial la lectura de hoy. “¿y vosotros quiéndecís que soy yo”? Pues bien, la contestación de hoy era clara: es Edu, ese hombre que pide limosna en la entrada de la misa, que no sabemos más de su vida excepto que pasa horas sentado en el escalón de la Paz, ése que nos intimida a todos cada domingo y hoy especialmente, pues de alguna manera sabemosque nos juzga. “Cuánta gente aquí eh” y no allí fuera acompañándome es lo que yo añado. Y lo peor de todo es que lo sabemos, que no hace falta que volvamos a oír el Evangelio. Lo sabemos perfectamente,y quién no, que repase Mateo 25. A todo esto, que una servidora se ha emocionado, “¿qué hay que hacer ahora?”, pues aunque sea lo discreto y lo socialmente aceptado no tengo claro que nos debamosquedar sentados y seguir la homilía. “¿Salgo fuera?, ¿le digo algo? ¿Pero qué le voy a decir?, ¿quizás“qué puedo hacer por ti”?” Pero sé que eso no lo haré por cobarde, porque si me dijera “llévame a tu casa” saldría corriendo. Y para desobedecer a su petición, para darle la espalda a nuestro Señor para eso casi que mejor me quedo sentada. Seguía emocionada. “¿Cómo se puede ser tan hipócrita?” pensaba yo. “Yo no puedo seguir aquí sentada, y menos comulgar, si no es del mismo pan que cena Edu no, pero tampoco me puedo ir de aquí convirtiendo lo sucedido en una anécdota. ¿Y qué vas a hacer? ¿Y si te locruzas saliendo y no le dices nada? Eso es incluso peor”. Y es que si tuviera la decencia, si no fuera tan hipócrita, si el coraje fuera algo que va de la mano de la fe le pediría perdón. Contrariamente a lo que sugería el Pare Joan quién sí que acompaña su fe con un corazón valiente. Le pediría el Perdón, y, si me lo permiten, el Perdón de los demás que me acompañaban en ese momento. Perdón por ignorarle, por permitir que en la puerta de nuestra iglesia haya alguien que pasa hambre, frío, que necesita cariño. Por hacer caso omiso todos los domingos del año. Le pediría perdón por la situación de pecado estructuralen el que vivimos cada día, porque hay gente que tiene dos casas y gente que ninguna, porque hay gente con sobrepeso y otros que mueren de hambre, porque no quiero saber cuántos jerséis de más hay en mi armario mientras otros pasan frío. Y perdón porque sé que hoy no va a ser mi conversión, pues ya son muchas las veces que hemos oído el Evangelio, pues sabemos que Cristo es el que sufre, pues sabemos que la gente sufre y aun y así hoy hemos vuelto a pasar de largo cuando hemos visto a Edu.

psicologías

septiembre 21, 2012 § Deja un comentario

A veces pienso que, hoy en día, quien se dirige a Dios es porque puede. Es decir, hay quien no puede dirigirse a Dios… aun cuando quisiera. Pues donde Dios no se da por descontado —donde no damos por hecho que nos encontramos bajo Dios—, que tu posición vital sea la de quien permanece abierto a lo que le supera, o bien, la de aquél que se niega a admitir cualquier tipo de trascendencia, dependerá de cuál sea tu modo de ser, tu carácter, tu psicología. En último término, dependerá de cuál sea o haya sido la relación con tu padre. La ventaja de los tiempos en donde nadie ponía en cuestión la realidad de Dios —aun cuando esa realidad sea la de un Dios inexistente— es que incluso aquellos que, por su particular modo de ser, fueran incapaces de estar ante Dios, pudieran de hecho estarlo. Pues aun cuando no pudieran, no tenían más remedio que estar ahí. Fueras capaz o no de dirigirte a Dios, debías responder a Dios. Podríamos decir que el mundo creía por ti. Ahora bien, esos tiempos eran una ventaja, siempre y cuando sea verdad que hay Dios. Si Dios es una ficción, entonces nuestros tiempos son mejores. Pero si Dios es verdadero —si Dios es el Dios que debe acontecer aunque su acontecimiento ponga fin al mundo—, entonces nuestros tiempos son, sin duda, tiempos de miseria. Otra cosa, sin embargo, es que admitamos que esta distinción entre el homo religiosus y el secular es en el fondo irrelevante. Que, del lado del hombre, nadie se encuentra en una correcta situación ante Dios. Que nadie que todavía confie en su posibilidad, aun cuando esta sea religiosa, es capaz de Dios. Pero en ese caso ya nos encontramos en el territorio comanche de la experiencia bíblica de Dios, la cual, como sabemos, tiene muy poco de religiosa.

10

septiembre 21, 2012 § Deja un comentario

¿Existe la chica de cuerpo perfecto? Por supuesto. ¿Interesa? No. Pues una chica 10 no hará otra cosa que mirarse el ombligo. Un 10 exige una gran dedicación. Una chica 10 es, lo que suele decirse, «un rollo de tía». Esto es, una diosa. Y no hay dios que no sepa que si sale de sí mismo difícilmente podrá volver a ser un dios.

una experiencia religiosa

septiembre 20, 2012 § Deja un comentario

Una manera de comprender la diferencia entre la experiencia bíblica de Dios y la propia de las místicas habidas y por haber es teniendo en cuenta las diferentes concepciones del amor. Para la mayoría, la aspiración de quien ama es la de unirse con aquél o aquélla a quien ama. Esto es, un amante aspira por definición a suprimir la distancia que le separa de la amada o amado. Por eso, cuando la distancia persiste a pesar del amor, quienes aman en este sentido, se preguntan qué han hecho mal o, en su defecto, qué deben hacer para perfeccionar su amor. Aquí el amor es un ideal que se realiza siempre en mayor o menor medida. Para otros, los menos, el amor no suprime el hiato, sino que, en cualquier caso, es algo que se da a pesar del hiato. Desde esta óptica, el amor no es unión, sino encuentro. Y, sin duda, esta segunda concepción del amor parece más ajustada a la verdad que la primera. Pues en el primer caso, el tema del amor es el amor, mientras que en el segundo, el tema es (el) otro.

tempus fugit

septiembre 20, 2012 § Deja un comentario

Muchas de las cosas que vivimos con sentido —muchos de nuestros vínculos o fidelidades— saltarían por los aires si viviéramos eternamente. Ni siquiera podríamos seguir soportándonos a nosotros mismos. La muerte es, sin duda, un absurdo. Pero un absurdo que hace posible una vida con sentido. La muerte es el hacia dónde de la vida. Por eso mismo, sin muerte, la vida sería un infinite loop o, en su defecto, un puro movimiento inercial. Nadie con dos dedos de frente puede preferir la inmortalidad. Un inmortal difícilmente puede abrazar a sus hijos como esa vida que le ha sido dada dentro de un plazo. Vivir de espaldas a la verdad es no vivir, sino un bullicioso anar fent. Y la verdad es que no viviremos siempre. Los dioses nunca supieron lo que es la vida. De ahí que algunos decidieran encarnarse en un mortal.

salvados

septiembre 20, 2012 § Deja un comentario

El hecho de que podamos preguntarnos de qué nos salva el Crucificado ya es un síntoma de que vivimos de espaldas a esa salvación. Un liberado de los läger nunca se preguntará de qué le liberaron los americanos, a menos que, una vez de regreso a casa, creyese que hubiera sido mejor haber muerto allí.

palacio de invierno

septiembre 20, 2012 § Deja un comentario

La transformación del cristianismo escatológico en una religión de la interioridad, después de que los primeros cristianos, al cabo de unos cuantos años, constataran de que el fin del mundo anunciado por Jesús no parecía ser algo inminente, podía comprenderse como si los bolcheviques nunca hubieran tomado el palacio de invierno y en su lugar hubieran dejado el asunto para el corazón de cada cual. Como si hubiera caído el palacio de invierno. Un revolución que no parta de su particular toma de la bastilla —una revolución que no pueda asestar el golpe que promete—, acabará siendo, si se quiere, otra cosa, pero en modo alguno podrá seguir comprendiéndose como una revolución. Decir, por ejemplo, que la verdadera revolución bolchevique es la que se produce en el interior de cada revolucionario supone jugar con las cartas marcadas. Por suerte para el cristianismo estaban los pobres ahí, para redimir a quienes les prometían el oro y el moro post mortem.

con la resurrección a cuestas

septiembre 20, 2012 § Deja un comentario

Si la resurrección no es propiamente un revivir es porque la muerte va con el resucitado. La resurrección es una superación de la muerte y una superación siempre conserva en su seno aquello que es superado. Pasa, por ejemplo, con la infancia. Pues un adulto se define en gran medida por la relación que mantiene con su niño. Con todo, es posible que el lenguaje de la resurrección tenga más que ver con Dios que con Jesús. Y es que un Crucificado solo pude ser elevado a la derecha del Padre donde el Padre desciende hasta ponerse a la altura del Crucificado. Sin descenso, la Cruz no sería más que una puerta de acceso hacia Dios, en vez del lugar en donde se nos revela la identificación esencial de Dios con el Crucificado.

Dios y los pobres

septiembre 19, 2012 § Deja un comentario

Cuando el tema es tu relación con Dios, el tema no son los pobres, sino tú y tu distancia con respecto a Dios, aun cuando digas que ese Dios es el Dios de los pobres. Si es cierto que cristianamente hablando no cabe otro ponerse en manos de Dios que no sea un ponerse en manos de los pobres, entonces cualquier intimidad con Dios que no acabe oliendo mal, no es propiamente con Dios, sino con tu imagen de Dios. Si Dios es el Dios de los pobres, entonces, si no eres pobre, difícilmente Dios se te puede dar como Dios.

numerología

septiembre 19, 2012 § Deja un comentario

Supongamos que fuera cierto que cada uno nace bajo el poder de las estrellas o del karma. Supongamos que los principios de la astrología o el eneagrama fueran verdad. Entonces sería cierto que formamos parte de un orden que de algún modo nos supera. Sin embargo, esto deja de valer para quienes regresan, por decir algo, de Dachau o Treblinka. Ellos también tienen un destino, pero no es el que marcan los astros. La cuestión que un superviviente se plantea no es la que pueda resolver un oráculo o un cierto saber acerca de las principios del cosmos. La cuestión del superviviente es qué puede esperar una vez el mundo se revela como inhabitable. De ahí que esto de la resurrección de los muertos sea ininteligible para quienes aún se preguntan si acuario liga con sagitario.

falla epistemológica

septiembre 18, 2012 § Deja un comentario

La Biblia enseña que el conocimiento del hombre depende del conocimiento de Dios. En cambio, hoy decimos que cuanto más entendemos el fenómeno religioso, más entendemos a los hombres. Es obvio que no es lo mismo encontrarse ante Dios que encontrarse ante aquellos que dicen que se encuentran ante Dios. El primero es un creyente. El segundo, alguien que no puede creer. Pues nadie puede, por ejemplo, entregarse a quien dice amar, en el momento en que se pregunta qué es lo que hace posible que pueda entregarse a quien dice amar. De hecho, si cabe reflexionar en este sentido es porque damos por sentado que el amor no es en verdad lo que los amantes suponen. Los amantes deben suponer de algún modo que su amor obedece a un destino. Pero el hecho mismo de reflexionar sobre esta creencia —el simple hecho de preguntamos por qué creemos que se trata de un destino— ya nos pone en otra posición que la del amante. Y así, el psicólogo que da por seguro que el amor no es más que la resultante de un juego de fuerzas que atraviesan el sujeto y no nada que se decida desde el sujeto mismo, difícilmente podrá amar… en tanto que psicólogo. Si es capaz de amar, es porque deja a un lado lo que sabe acerca del amor, cuanto menos que el amor no es necesariamente amor. De ahí que el hombre moderno, en tanto que espectador de sí mismo, no pueda superar la escisión entre los supuestos implícitos de lo que hace y un cierto saber acerca de lo que hace. El hombre moderno, por decirlo con otras palabras, no puede integrar el hecho de formar parte del mundo —el hecho de estar en medio de la escena— y el hecho de estar situado en la posición del espectador, a menos que alcance esa sinceridad que caracteriza a los buenos actores. Quizá tenían razón aquellos que en los albores de la Modernidad entendieron el mundo como el gran teatro del mundo.

místicas

septiembre 17, 2012 § Deja un comentario

El problema de las místicas es que no permiten reconocer a Dios como el Señor de la existencia, sino, a lo sumo, como su principio y fundamento. De ahí que la pretensión del místico sea la de unirse a esa realidad última y no la de obedecer. Un creyente, en cambio, sabe que ante Dios solo cabe responder. Y del resto, Dios dirá.

potestas

septiembre 17, 2012 § Deja un comentario

Es un tópico de las comunidades progres abominar del poder de Dios. En su lugar, prefieren un Dios impotente. Pero no hay que ser un Nietzsche para caer en la cuenta de que un Dios sin poder no puede ser un Dios, del mismo modo que un rey que abdica no puede seguir reinando. El poder va con el cargo. Ahora bien, si los cristianos progres no quieren saber nada del poder de Dios es porque acaso no hayan comprendido aún que el poder de Dios es en bíblico la posibilidad misma de Dios. Así quien se encuentra sometido al poder de Dios —quien puede reconocerlo como Señor— se encuentra sometido al por-venir absoluto de Dios, a la imposible posibilidad de Dios. O, por decirlo con otras palabras, sometido a la espera de un Dios que no puede darse como hecho del mundo, esto es, como una de sus posibilidades. De ahí que una buena pregunta sea la de quién puede encontrarse en la situación de creer en ese Dios.

con descuento

septiembre 17, 2012 § Deja un comentario

Cuando Dios deja de darse por descontado —cuando el hecho de estar bajo el poder, la posibilidad de Dios deja de ser esa situación en la que nos encontramos— la relación con Dios pasa a ser un asunto estrictamente personal, esto es, algo que depende del tipo de psicología que pueda caracterizarnos. Así, quienes, por su modo de ser, están abiertos a lo que de algún modo les supera, serán más capaces de Dios que aquellos más dados a cuestionarse y que, por eso mismo, no pueden admitir otra infinitud que la de un yo que nunca se alcanza. Ahora bien, lo que se pierde por en medio es la posibilidad de comprender aquello tan bíblico de que solo los pobres son capaces de Dios. Pues solo donde Dios se da por descontado cabe reconocer que tan solo los pobres son aptos… aunque no tengan ni idea del Dios bajo el que se encuentran.

de rodillas

septiembre 17, 2012 § Deja un comentario

Muchos de nuestros progres han dejado de arrodillarse porque lo consideran anacrónico o poco auténtico. Sin embargo, la cuestión es por qué ya no podemos arrodillarnos sinceramente —por qué el hecho de permanecer de rodillas ha dejado de ser esa posición que revela nuestra verdadera situación ante Dios—. ¿Cómo es que hemos podido creer que es más auténtico tutear a Dios que no saber qué decirle? Pues lo cierto es que quien puede permanecer de pie ante Dios —o ensimismado en la posición de loto— no se encuentra ante (o bajo) Dios, sino ante un sucedáneo hecho a la medida de su necesidad de Dios.

esas palabras

septiembre 17, 2012 § Deja un comentario

No es lo mismo apetecer que desear. Como tampoco es lo mismo desear que querer. Si tenemos diferentes palabras es porque hay diferentes cosas a las que apuntar. Aunque lo cierto es que de buen comienzo no distinguimos entre una cosa y otra: todo es me gusta, más o menos. Si acabamos diferenciando entre una cosa y otra es porque la vida misma nos fuerza a ello. De ahí que quien dice que hace lo que quiere porque siempre puede hacer lo que le apetece o desea, no sabe de lo que está hablando. O, lo que viene a ser lo mismo, no ha vivido aún lo suficiente.

nihilobstat

septiembre 16, 2012 § Deja un comentario

El nihilismo no conduce a la permisividad, sino a la indiferencia. Sin Dios no es tanto que todo esté permitido, sino que todo da igual.

la falacia del traductor

septiembre 15, 2012 § Deja un comentario

Muchos entienden nuestros tiempos científicos como aquellos en los que al fin hemos descubierto la falsedad de las visiones religiosas del mundo. Y así creen que ahora podemos decir con seguridad que los dioses de la antigüedad no eran otra cosa que la personificación de fuerzas de difícil control. O que el endemoniado de antes no es más que un epiléptico. Así, desde esta óptica, nunca existieron en verdad ni dioses, ni endemoniados, sino energías o enfermos. Como si, al fin y al cabo, la visión religiosa del mundo debiera comprenderse como una interpretación, subjetivamente sesgada, de hechos que en sí mismos no apuntan a ningún más allá. Sin embargo, esto supone no acabar de entender cómo funcionan las visiones del mundo. Pues, como ya hemos dicho otras veces, quien es capaz de ver una medalla, no la ve porque interprete un pedazo de metal como si fuera algo más. Para quien sea capaz de verlo, una medalla es algo más que un pedazo de metal. Una medalla en modo alguno puede darse como tal en el mundo de, por ejemplo, los aborígenes australianos. Ahora bien, un aborigen australiano no está más cerca de la verdad por entender que una medalla no es más que un pedazo de metal. Un aborigen australiano es simplemenre alguien que no puede ver una medalla en una medalla. Así, para un mundo en el que la distinción entre el cielo y la tierra es incuestionable, hay dioses y endemoniados. Es posible que quienes pertenecían a ese mundo llegaran a admitir que un endemoniado es un enfermo. Pero necesariamente entenderían su enfermedad como la puerta de entrada de los demonios. Para ellos un epiléctico es en verdad un endemoniado. Nuestra dificultad con los dioses de la antigüedad tiene que ver, por tanto, con que nuestro mundo ya no es el de antes. De ahí que Nietszche no negara simplemente la existencia de Dios, sino que anunciase la muerte de Dios, de un modo parecido a como los románticos alemanes proclamaron la huída los dioses. Los dioses no existen, ciertamente. Pero solo porque en nuestro mundo ya no pueden existir.

Dios no es dios.

septiembre 15, 2012 § Deja un comentario

Muchos cristianos de hoy en día siguen dirigiéndose a Dios como si fuera un dios. Pero lo cierto es que el monoteísmo no se distingue del politeísmo porque contemple un único dios en vez de muchos. La diferencia afecta a la naturaleza misma de lo divino. Decir que el Dios que se revela en la Cruz es en verdad el único Dios equivale a decir que la trascendencia de los dioses es una trascendencia de cartón piedra. Que no hay otro Dios que aquel que en modo alguno puede ser reconocido como un dios al uso. Que encontrarse sometido a Dios no es propiamente depender de una determinada fuerza, sino de la imposible posibilidad de Dios. La genuina trascendencia de Dios no es, por tanto, la de quien se encuentra ahí arriba, en los cielos, sino la de quien se ubica fuera del tiempo y, por eso mismo, más allá de cualquier mundo, sea humano o espectral. Su presencia, lo hemos dicho muchas veces, es la del ausente. En este sentido, la trascendencia del Dios bíblico es insoportablemente radical y, por eso mismo, puede el Crucificado ser reconocido como Dios. Pues tan solo el Crucificado en nombre de Dios encarna, «da cuerpo» al definitivo fracaso de la representación religiosa de Dios como dios.

cosmocaixa

septiembre 14, 2012 § Deja un comentario

El vínculo que una cultura pueda mantener con la divinidad es indisociable de su cosmología. Una cosa va con la otra. Así, en una visión del mundo como la moderna, los dioses no tienen cabida. Literalmente, no hay lugar para ellos. Y por eso mismo no pueden tener lugar. En el mundo moderno, la creencia en dioses no es por tanto una opción. Los dioses no son hoy en día viables. Quien aún suponga que hay dioses por ahí simplemente se encuentra fuera de lugar. Sería como aquel hombre o mujer que todavía siguiese creyendo en la existencia, indiscutible para un niño, de los reyes magos. En un mundo en donde la división del cosmos en un cielo y una tierra se ha convertido en una división impertinente, los dioses no pueden ser otra cosa que fuerzas más o menos controlables, en modo alguno presencias a las que cabe invocar. Sin embargo, lo que ocurre con los dioses, no ocurre propiamente con Dios. Pues para suerte del creyente, o quizá deberíamos decir para su desgracia, Dios nunca encontró un lugar en el mundo. Ni siquiera cuando aún habían cielos que poblar. En este sentido, Dios nunca fue un dios. De ahí que los textos bíblicos no comprendan su trascendencia como la propia de otro mundo, sino como la de lo otro del mundo. Y lo que esto significa es que Dios, en sí mismo, coincide con esa nada —ese silencio— que abraza el mundo por entero y que, por eso mismo, hace posible que haya mundo. Así podríamos decir que, si hay mundo en vez de nada, es porque, al fin y al cabo, la nada es la eterna posibilidad del mundo.

amigos para siempre

septiembre 12, 2012 § Deja un comentario

Los amigos de Job no pueden esperar. Por eso necesitan respuestas. Quien espera a Dios, al fin y al cabo, no sabe lo que le espera. No puede saberlo.

papá sj

septiembre 12, 2012 § Deja un comentario

Nuestros mayores tuvieron que reaccionar ante una Iglesia envejecida y cascarrabias, la Iglesia de las sacristías oscuras, la que sepultaba a sus fieles en las miasmas de una culpa morbosa, centrada en el ansia narcisista de la perfección. La Iglesia del Dios castigador que no dejaba pasar ni una. De ahí que para muchos creyentes fuera enormemente liberador el anuncio de un Dios proper, bueno, misericordioso, un Dios mamá. Pero nosotros somos los que nos enfrentamos de entrada a este Dios. Somos los que no tenemos que reaccionar contra las tinieblas de los confesionarios. Somos los que échamos en falta a papá. Porque ya partimos de la misericordia infinita de Dios —porque hemos olvidado que solo el amor nos juzga en verdad— probablemente ya no sepamos qué hacer con Dios. Y por eso fácilmente hemos hecho de Dios el nombre del amor. Ahora bien, de ahí a preguntamos para qué Dios y no simplemente la fuerza del amor o la bondad hay un paso.

silentio

septiembre 12, 2012 § Deja un comentario

Podemos estar de acuerdo en que Dios en sí es silencio. Sin embargo, a diferencia del silencio oriental, el silencio de YWHW resulta, cuanto menos, inquietante.

teo-logos

septiembre 11, 2012 § Deja un comentario

Una religión que necesite del recurso de una teología es una religión para la cual Dios ha dejado de ser algo obvio. El ateísmo anida, pues, en los arabescos de las disquisiciones teológicas.

why?

septiembre 11, 2012 § Deja un comentario

¿Por qué tantos seres humanos creen en dioses? Sin duda, resulta tranquilizador saber que no estamos solos, que podemos contar con el amparo de ciertas presencias invisibles. Sin embargo, aun cuando los dioses satisfagan nuestro afán de protección, bien pudiera ser que su existencia no obedecería a nuestra necesidad. Esto es, bien pudiera ser que los dioses existieran con independencia de que pudiéramos o no necesitarlos. Si la apelación a nuestra necesidad de amparo parece funcionar como argumento contra la existencia de dioses es porque de antemano damos por hecho que no existen. Así, la mejor razón contra los dioses sigue siendo la que encontramos en los textos bíblicos, pues, aun cuando existieran, los dioses estarían demasiado cerca de nosotros como para que pudieran valer como Dios.

sin orden ni concierto

septiembre 11, 2012 § Deja un comentario

La experiencia de pertenecer a un orden más amplio —la propia de quien se experimenta a sí mismo inserto en una legalidad que no acierta a comprender pero cuya efectividad percibe de algún modo— es de hecho superior que aquella que consiste simplemente en rascarse cuando pica. Se trata de la experiencia pagana de lo divino, la cual, sin duda, sitúa al devoto por encima de los cerdos. Sin embargo, la experiencia bíblica de la trascendencia no puede comprenderse en este sentido. Un creyente no se siente formando parte de un orden arquetípico, sino más bien arrojado a este mundo como aquél que debe cumplir con un mandato cuyo sentido último está por ver. De ahí que ponerse en manos de Dios no signifique lo mismo en un caso que en otro.

past perfect

septiembre 11, 2012 § Deja un comentario

Para el sujeto nacido de la Modernidad —para ese yo que se sitúa en la posición del espectador—, el pasado o el futuro son simplemente representaciones de la conciencia, esto es: o bien recuerdos o bien expectativas, en ambos casos imágenes cuyo correlato objetivo es cuanto menos incierto. Para este sujeto, no hay otra presencia válida que la de los hechos. Mejor dicho, no puede haber otra presencia que la verificable según las condiciones de la propia receptividad. Por esto le resulta tan difícil comprender el sentido (se)mítico de lo real, un sentido que no nace de unos contenidos mentales que exigen ser verificados, sino de la experiencia de la pérdida. Conforme a este sentido de lo real, en verdad no hay otra presencia que la del ausente. Y así, para la bíblica, el Dios del séptimo día es más real que las fuerzas que atraviesan el mundo de arriba a abajo, las cuales solo llegan a ser divinas para quienes aún permanecen ligados a un sentido espacial de la trascendencia, aquél que divide el mundo en lo alto y lo bajo, lo puro y lo impuro, lo perfecto y lo imperfecto. Ocurre aquí como en el caso de esos hijos que siguen vivos gracias a la muerte del padre. Pues la paternidad solo alcanza su verdad en el sacrificio del padre. El padre se convierte en Padre en su donación. Únicamente entonces los hijos son capaces de ver quien es en verdad su padre. Pues pertenece a la verdad de ser padre el tener que dar la vida por los hijos. Únicamente entonces los hijos pueden proclamar que les ha sido dado un padre. Mientras tanto su padre es, a lo sumo, un buen progenitor: aún puede existir al margen de los hijos. Así pues, solo mediante el sacrificio del padre, los hijos pueden decir que viven por entero sometidos a su eterna presencia. Será verdad que no hay más perfección que la del pasado inmemorial de Dios.

la Creación en una imagen

septiembre 10, 2012 § Deja un comentario

la comunidad cristiana como jardín de infancia

septiembre 10, 2012 § Deja un comentario

Ya es todo un síntoma que para ilustrar las verdades evangélicas, las comunidades progres, suelan recurrir, casi exclusivamente, a esas viñetas en donde Jesús parece sacado de un álbum de cromos infantiles. La ingenuidad es, sin duda, un rasgo evangélico. Pero la ingenuidad evangélica es siempre esa segunda ingenuidad de quienes regresan con vida del mundo de los muertos y no parece que este sea el caso de quienes se sienten tan a gustito con su Jesús. Los niños están muy bien. Pero lo triste es que el infantilismo se haya impuesto como el horizonte de las comunidades cristianas más acomodadas. No deberíamos olvidar que Jesús fue reconocido como Dios por los pobres. Y no diría que nosotros, hombres y mujeres de vida aparentemente garantizada, estemos en la situación de reconocer a Jesús como Señor de la existencia. Cuando contamos únicamente con las representaciones naïve de Dios, probablemente, solo queramos habérnoslas con un Dios a la medida de nuestras necesidades de buen rollo. Pero un Dios de esta guisa es un Dios del que podemos fácilmente prescindir.

miseria del cristianismo acomodado

septiembre 10, 2012 § Deja un comentario

Ya lo hemos dicho muchas veces: hay canciones de misa que no deberían ser cantadas. No solo porque provocan nuestro descrédito, sino porque toman el nombre de Dios en vano. Cualquier cosa que digamos en una Eucaristía, debería poder ser escuchada por los pobres, esos vicarios de Cristo, sin que estos se sintieran fuera de lugar. Este es el criterio y no hay otro. Por ejemplo, cuando se canta eso tan evangélico del grano que no muere. Es verdad que el grano tiene que morir para que pueda fructificar. Pero quien comprende esta verdad, diría que no puede cantarla con ese tono tan kumba de las comunidades progres. La muerte es la muerte. Y más si se trata de la muerte de aquellos que murieron para que tú pudieras seguir con vida. No creo que los primeros discípulos que comprendieron el carácter redentor de la Cruz, se pusieran a cantar como si esa muerte hubiera sido un simulacro. Puedo imaginarme, por poner otro ejemplo, que aquellos que pudieron salir milagrosamente de Auschwitz por el sacrificio de unos pocos, se pusieran a cantar. Pues el canto acaso sea la última oración del hombre. Pero no me imagino que su canto no soportara de algún modo el peso de ese sacrificio. Las formas son esenciales, pues al fin y al cabo, solo nos quedarán las formas. Por eso no entiendo que cuando dices estas cosas, a los cristianos progres y acomodados de nuestro entorno, les dé más o menos igual. Como si les bastara con su buen rollo. Ni tampoco entiendo cómo los sacerdotes que presiden sus eucaristías no se sientan incómodos ante el desajuste, a menudo hiriente, entre la verdad que proclaman y los gestos que la acompañan. A veces, da la impresión que se encuentran más al servicio de la autosatisfacción creyente que al servicio de Dios.

«serem feliços…»

septiembre 10, 2012 § Deja un comentario

Me cuesta entender como algunos cristianos, por lo común pertenecientes a la clase acomodada, pueden cantar aquello de «serem feliços en la pobresa». ¿Cómo pueden hacerlo y no sentir un enorme bochorno? Se supone que lo cantan siguiendo el espíritu de las bienaventuranzas. Pero es que las bienaventuranzas no han de entenderse así, como si dijeran que la pobreza da la felicidad. Las bienaventuranzas es una promesa apocalíptica que ha de comprenderse desde la óptica de un inminente final de los tiempos. Esto es, como si un revolucionario bolchevique hubiese dicho que una vez caiga el palacio de invierno, los campesinos poseerán la tierra. La pobreza es degradante. Muy degradante. No estamos ante las promesas del asceta. Ciertamente, quien sabe prescindir de lo supérfluo, vive mejor que quienes nunca tenemos bastante con lo que tenemos. Pero la pobreza es que tus hijos se mueran de hambre. Es que tu mujer y tus hijas tengan que prostituirse para pagarte la medicación. Ayer vi Struggle, la opera prima de la austriaca Ruth Mader, en la cual se muestran las vicisitudes de una inmigrante polaca y su hija en la opulencia de Occidente. Duras vicisitudes en donde ambas intentan salir adelante con los trabajos más precarios. Una película de muchos silencios y pocas palabras. Los cantos de misa, si han de ser cantados según el espíritu de la oración, deberían poder ser oídos por lo pobres sin que estos se sintieran humillados. Y no me imagino a un grupito de cristianos progres cantando este «serem feliços…» ante los recolectores de fresas y que Dios no se vea obligado a cubrir su rostro, muerto de vergüenza.

Adán

septiembre 8, 2012 § Deja un comentario

¿Fue Adán humano antes de la caída? ¿Acaso la vergüenza no nos pertenece como lo más íntimo? ¿Puede haber algo bueno donde no cabe distinguir entre el bien y el mal? ¿Acaso la posibilidad del bien no exigirá nuestra incapacidad para el bien? Solo porque el hombre es aquél que ha dejado atrás su inocencia puede enfrentarse a su inocencia como a su más honda posibilidad. Pues no hay otra posibilidad para el hombre que la del regreso. Y lo mismo ocurre con Dios. De ahí que tuviéramos que caer —que negar a Dios— para poder ir en su busca, es decir, para poder amarlo. Felix culpa, podía haber dicho Abraham.

irresistible

septiembre 8, 2012 § Deja un comentario

Lo irresistible no es ese cuerpo que deseas, sino el hecho de que ese cuerpo que deseas se te dirija a ti. Nadie puede resistirse a los ojos que le buscan.

¿Dónde estoy?

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