serendipity

octubre 6, 2010 § Deja un comentario

Al fin y al cabo es muy simple. Todo cuanto acontece en realidad, acontece sobre el fondo mismo de la nada o, si se prefiere, de la muerte. El resto, por muy excitante que sea, no deja de ser algo que pasa. Una vez más, la realidad se encuentra ahí, frente a nosotros, intocable, hermética, sagrada. Como si dijéramos: te he tenido entre mis brazos y aún así sigues ahí, inaccesible.

Dios no es natural

octubre 5, 2010 § Deja un comentario

Quien comprende la identidad bíblica entre el Mandato de Dios y el llanto del pobre —quien admite de rodillas que lo único que tenemos de Dios es ese mismo llanto y la posibilidad de escuchar el crecimiento de la hierba— comprende que Dios no puede ser objeto directo de un discurso. No es causal que no haya teología judía. Dios no se muestra como aquél al que podemos dirigirnos sin pasar por el abandonado de Dios. La identidad bíblica entre Dios y el que sufre injustamente es, para el creyente, el dato inicial, el hecho indiscutible. O lo que viene a ser lo mismo: no hay experiencia directa de Dios. Dios, en sí mismo, es intratable… aunque, sólo por eso mismo, nos encontremos sometidos a su Mandato. Esta convicción, por sí sola, basta para cortar por lo sano con cualquier intento de homologar el monteísmo judeo-cristiano al resto de las religiones. Cuando los rabinos —y de paso podríamos colocar a Jesús de Nazareth en el mismo saco— intentan decir algo sobre Dios siempre acaban contando una historia desconcertante, una historia cuyos protagonistas, por lo común, han sido arrojados al mundo, en cualquier caso, una historia en donde Dios no aparece por ningún lado. Si el cristianismo termino cociendo una teología es porque la Encarnación le obliga a decir algo de Dios mismo. Y es que algo le ocurre a Dios donde Dios (ob)tiene (su) lugar colgado de una Cruz.

el (segundo) grito

octubre 5, 2010 § Deja un comentario

¿Y si el arte fuera más verdadero que la ciencia? ¿Acaso no es el arte, al colocar cada cosa en medio de la nada, lo que nos obliga a caer en la cuenta de que la verdad —aquello que en verdad acontece— no coincide con las cosas del mundo, las cuales no dejan de ser cosas entre otras cosas?  El grito es más real en su representación pictórica que en una fotografía al detalle. Mejor dicho: como si sólo cayéramos en la cuenta del grito de los hombre y las mujeres palpables, una vez re-presentamos (literalmente, volvemos a hacer presente) ese grito más allá de su circunstancia. Todo artes es al fin y al cabo abstracto —pues no hay arte que no separe el trigo de la paja—. (La pintura —extraordinaria— es de Josep Llort.)

bumerang

octubre 5, 2010 § Deja un comentario

La reflexión —ese volver sobre lo andado— es como el bumerang: que si regresa es porque no ha alcanzado su objetivo, la presa. No es casual que el pensador más incisivo no acabe de saber a qué juega. Quien vuelve sobre sus pasos, difícilmente sabrá adónde ir. De ahí, sin embargo, no se sigue que quien alcanza su presa sepa en verdad de qué va el juego. De hecho, le basta con creerlo.

madre no hay más que una

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

Cuando un hijo ve a su madre anciana, difícilmente ve en verdad a su madre: difícilmente, cae en la cuenta de que a la mujer que le dió la vida le queda ya poco tiempo. Por lo común, esa verdad se encuentra mezclada con demasiadas cosas: sentimientos contradictorios, historias pasadas, los trámites oficiales, las voces de la tele… Es como si hiciera falta la mediación de una tercera cosa, en este caso, otra mujer anciana para que uno pudiera ver con claridad —por transferencia— de qué se trata, separar el trigo de la paja. Es lo que le ocurrió el otro día a un buen amigo. Tiene a su madre ingresada. Trombo más parálisis. La relación con ella nunca fue fácil, pero tiene que estar —cómo no— al pie del cañon. Pues bien, mientras tomaba un café en el bar del hospital se le apareció su madre. A su lado se le sentó un anciana que a duras penas podía llevarse el refresco a la boca. Aunque, de hecho, esa mujer no era su madre —es obvio—, en realidad sí lo era. Esa anciana re-presentaba —hizo de nuevo presente— lo que ahora es desnudamente su madre, un cuerpo que encara su final, esto es, un alma. Y es que en los simples hechos siempre hay de sobra como para que podamos ver esa sola cosa que en verdad acontece.

(Sustitúyase ‘madre’ por ‘crucificado’ y se obtendrá una bonita explicación de cómo funcionan las apariciones evangélicas.)

stevie wonder va en busca de colmillos gigantes

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

La imagen es conocida: para muchos, Dios sería algo así como un elefante palpado por ciegos.  Así, cada uno de ellos —un trasunto de las diferentes religiones— percibiría sólo un cacho de Dios. Pues bien, siguiendo la estela de la metáfora, me pregunto qué palparán los pobres de ese elefante. La respuesta no tarda: los pobres siempre le tocan las partes, pues si no resulta difícil explicar cómo es que únicamente ellos acaban siendo embestidos —penetrados— por Dios.

Ha 1,2-3;2,2-4

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

«¿Hasta cuando clamaré, Señor, sin que me escuches? ¿Durante cuanto tiempo sufriré el horror de la violencia sin que me salves? ¿Por qué me haces ver tantas desgracias? Me muestras la devastación de la guerra. La catástrofe es para siempre. Los hombres se matan aquí y allá y ya no puede haber paz. […]

Y el Señor me respondió: […] El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe.»

(Un breve comentario: ¿puede haber aún alguien que sostenga que YWHW es una ilusión? La Biblia puede que no diga otra cosa con respecto a la existencia creyente: tan sólo los dejados de la mano de Dios —los sin Dios, los que le invocan infructuosamente— se encuentran en la justa situación ante Dios; en modo alguno quienes se encuentran hinchados de Dios. Dios no responde directamente a la invocación del hombre. Ahora bien, porque Dios no responde desde arriba, el hombre podrá reconocer su voz (la de Dios) en el llanto de sus elegidos, esos abandonados de Dios. Otro asunto es, sin embargo, qué significa esto de que el justo vivirá por su fe…)

comentario a historias bíblicas (4)

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

¿Qué diferencia al ateo del rabino? ¿Entre quien dice que no hay Dios y aquel cuyo Dios se encuentra ausente? El ateo no ve nada. El rabino ve la nada. Más aún: el yo que se encuentra implicado en cada caso es diferente. No puede ser el mismo yo el que siempre se situa ante cosas que aquel para quien el mundo es un Testamento debido al descanso de Dios. El primer yo tan solo posee necesidades. Su horizonte es el de su satisfacción. El segundo, no acaba de ser… y, por eso mismo, es por entero su deber ser. Por otro lado, cualquiera puede compadecerse de quien sufre el abandono de Dios —cualquiera puede reaccionar a su favor—. Sin embargo, diría que sólo quien se halla sometido a la Altura de Dios reconoce el grito del abandonado de Dios como el mandato mismo de Dios. Únicamente un judío puede soportar el vértigo de esta identificación. Tan solo él puede convertirse en rehén de un desgraciado.

historias bíblicas (4)

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

Un rabino se encuentra rezando de rodillas en una sinagoga. Alguien que hacía ya tiempo que había perdido la fe se le acerca y le dice: «Dios no existe. Dios abandonó a sus elegidos.» El rabino le responde: «eso ya lo sabemos». Entonces el ateo, perplejo, le pregunta: «pero, entonces ¿por qué sigues aquí, arrodillado?»  Y el rabino, le contesta: «por eso mismo, por eso mismo…».

óxido

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

Un muyahidín está convencido de que alcanzará un edén repleto de vestales, si entrega su vida en plena yihad. ¿A qué occidental no escandaliza este santo vigor? Sin embargo ¿qué jugador que se cuestiona las reglas del juego podrá seguir jugando en serio? ¿Qué equipo podrá derrotar al contrario, si al menos uno de sus miembros se pregunta honestamente si en verdad se trata de vencer? Hamlet, como sabemos, fue incapaz de dar un paso al frente. En tanto que herederos de la interrogación socrática, no podemos evitar permanecer en un cierto estado de suspensión. La duda —la posibilidad de poner entre paréntesis el incuestionable dato inicial— sostiene, en gran medida, el ethos occidental. Y es que la relación entre la filosofia y el escenario de la vida no deja de ser, cuanto menos, problemática, pues es muy difícil seguir jugando el juego que se está jugando una vez uno se pregunta qué significan en verdad esas grandes palabras que pretenden justificarlo. Una vez te has planteado la cuestión —una vez te preguntas por la realidad de las imágenes que te mueven a actuar— se pone cuesta arriba seguir con el papel. El mundo deja de hablarte: los dioses se baten en retirada. Por eso, quienes no podemos evitar la reflexión —ese volver sobre lo dicho— no podemos dejar de preguntarnos cómo regresar, cómo seguir jugando una vez hemos caído en la cuenta que la verdad del juego no coincide la verdad que debe defenderse sobre el escenario.

heraclitós (3)

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

La oscuridad es el destino de la luz, pues la luz es luz solo porque devora el madero que la hace posible. Sin embargo, igualmente podemos decir que la luz es el destino de la oscuridad, pues no habría propiamente oscuridad, si ésta no exigiera la luz que la niega. Por eso donde la luz triunfa deja de haber luz. Lo mismo cabe decir de la oscuridad.

(En este sentido, no debería extrañarnos que quienes poseen un agudo oído para las cosas últimas acaben admitiendo que Dios y fin del mundo van de la mano. Y es que, salvo para aquellos que ingénuamente han hecho del Reino un objetivo del mundo,  la irrupción de Dios solo puede coincidir con los días apocalípticos.)

heraclitós (2)

octubre 3, 2010 § Deja un comentario

Si puedes ver cosas es porque en el fondo no hay nada que ver.

a vueltas con Sigmund

septiembre 29, 2010 § Deja un comentario

La tesis de Freud es sabida: Dios es una ilusión infantil cuya función es la de preservarnos de la dura realidad. Y, probablemente, el diagnóstico sea acertado con respecto a esos dioses especulares, aquellos que prometen lo que no pueden dar, a saber, una vida sin mácula. Sin embargo, la cosa no acaba de cuadrar con el insatisfacible YWHW, el cual, ya de buen comienzo, rechaza de plano cualquier vinculación que no sea la que podamos mantener con su representante, el abandonado de Dios. No diría que responder al mandato que nace del estómago de los marcados por la muerte sea, precisamente, una evasión.

historias bíblicas (3)

septiembre 29, 2010 § Deja un comentario

Hablemos de Dios.

La niña, de unos tres años, va de la mano de su madre. Ambas desnudas acaban de entrar en la cámara de la desinfección. Del padre no saben nada desde que lo cambiaron de tren hace ya tres semanas. La niña ahora recuerda cómo a principios de invierno jugaban en el jardín a tirarse bolas de nieve. La madre comienza a derramar unas pocas lágrimas mientras abraza fuertemente a su hija. La pequeña, entonces, le dice al oído entre los aullidos de los presos: no llores mamá, que yo no te dejaré.

heraclitós (1)

septiembre 28, 2010 § Deja un comentario

La oscuridad es el destino de la luz.

(Pues no hay luz que no consuma su fuente.)

Alfred Hitchcock

septiembre 28, 2010 § Deja un comentario

Lo saben los maestros del suspense. Vas caminando por el campo. Oyes el crujir de las ramas, la oscilación de las hojas por el viento, el canto de los pájaros, tus pisadas. De pronto dejas de oirlo. Nace tu expectación. Algo ocurrirá, sin duda. Cuando las cosas callan —cuando de repente se hace el gran silencio— te encuentras sitiado por la pura realidad, un desnudo y simple hay, la exterioridad absoluta, al fin y al cabo, el más allá. Algo debe tener lugar, aun cuando sea que nada tiene lugar. Sea lo que sea, por defecto, será algo extraordinario, indigerible, excesivo… aun cuando se trate del crecimiento de la hierba. Y es que lo que se da en verdad siempre acontece como el por-venir del silencio —estrictamente hablando, de un silencio de muerte—.

criadillas

septiembre 28, 2010 § Deja un comentario

Las plañideras progres del actual cristianismo suelen quejarse, como sus antagonistas conservadores, de la moderna crisis de valores. Hasta aquí nada qué objetar… aun cuando, en el diagnóstico, dejen de lado la posibilidad de que el nihilismo de ahora sea un daño colateral de esa misma Fe cuya debilidad constatan. En cualquier caso, con qué facilidad nos exhortan esas plañideras a practicar un buenismo, políticamente correcto, que tan dispuesto está a admitir cualquier (gran) religión como verdadera. Como si el valor —la pasión por lo que, en definitiva, vale— fuera posible allí donde todo vale por igual. Un consumidor no suele apasionarse, salvo que siga siendo un niño, por aquello que consume. ¿Debería extrañarnos nuestra contemporánea falta de vigor? Recogemos lo que sembramos. Una cosa es que (casi) cualquier religión sea legítima, esto es, que tenga derecho a ejercerse y otra que sea verdadera. Y es que donde ya no cabe la polémica religiosa, una religión no puede ser otra cosa que una oferta de vida plena, entre otras igualmente disponibles. Como si, al fin y al cabo, todo fuera cuestión de temperamentos, por no decir, de gustos. Quién sabe de lo que habla cuando habla de lo que vale—por lo común, porque lo ha sufrido en las propias carnes—no suele andarse con componendas, aun cuando su espíritu sea el de la paz. Quien ha vuelto con vida del infierno, como quien dice, difícilmente podrá decir que la resurrección de los muertos es como el nirvana. Tampoco le negará al maestro zen el derecho a la existencia… pero la cuestión aquí es quien posee la última palabra. Y la última palabra no la pronuncia quien aún anda ocupado con su satisfacción, aun cuando sea espiritual.

sin vergüenza

septiembre 27, 2010 § Deja un comentario

De un libro reciente sobre la vida espiritual: «el pobre, al no poseer ni apropiarse de nada, comparte la riqueza de Dios que es su no-tener. Al no poseer, no está fragmentado, lo cual le permite establecer nuevas relaciones con las persona y las cosas.»

Primer comentario de texto: a veces pienso que quienes defienden esta visión de las cosas últimas confunden a las rameras del evangelio —esas que pasarán antes que nosotros— con los stárets del Monte Athos.

Segundo comentario:

kurt cobain

septiembre 27, 2010 § Deja un comentario

¿Quién podrá renunciar en verdad a sí mismo —quién será en verdad desposeído— si sabe por adelantado que la renuncia conduce a la plenitud? Y si esa plenitud no fuera estrictamente propia, sino ya la de otro ¿cómo no entender esa superación de sí como un cuelgue?

ken follett

septiembre 26, 2010 § Deja un comentario

Hay cristianos —aunque no sólo cristianos— que se empeñan en demostrarnos que el dinero no da la felicidad. Se equivocan. Puede que el dinero —o mejor dicho, el dinero que suele acompañar al éxito— en algunos casos, sí dé la felicidad o, cuanto menos, esa felicidad de la que el hombre es capaz. Mientras sigan discutiéndolo, esos cristianos continúan inmersos en la lucha politeísta por el dios verdadero, una variante del juego infantil por ver quien la tiene más grande. En realidad, para quien ha sufrido la mordida de Dios, la cuestión de la felicidad es, sencillamente, irrelevante. No va con él. Como tampoco iría con nosotros, si alguno de nuestros hijos siguiera perdido por ahí. Un rico feliz impugna la verdad creyente como puede hacerlo la ley de la gravitación universal.

some questions

septiembre 26, 2010 § Deja un comentario

Puede que dos preguntas basten. ¿Qué hay ahí —qué ocurre en verdad—? ¿Qué hacer para que la fuerza nos acompañe? Lo desconcertante: que la respuesta sea, en ambos casos, la misma, a saber, nada.

PS: o dicho de un modo solo apto para de-mentes:  en primer lugar, si hay cosas por ahí es porque la realidad no puede darse en absoluto. La realidad, por defecto, siempre se encuentra más allá de su manifestación. En segundo lugar, resulta cuanto menos sorprendente que no haya en verdad comienzo mientras el hombre siga confiando en sus fuerzas, incluso en el caso de que esas fuerzas hayan sido (in)debidamente apropiadas.

una introducción al cristianismo

septiembre 26, 2010 § Deja un comentario

¿Quién pronuncia el Sí o el No sobre nuestra existencia? Esto es: ¿quién decide su valor? Caben tres posibilidades. El ídolo. La divinidad cósmica. Nadie —esto es, un nadie—. Uno puede situarse con cierto orgullo ante las dos primeras. De hecho, ambas se ofrecen como algo a imitar —algo a conseguir—. Que sea una u otra dependerá de nuestro modo de ser, al fin y al cabo, de la sensibilidad que poseamos para las cosas elevadas. En cambio, la tercera de ningún modo puede ser algo a lo que podamos humanamente aspirar. ¿Quién puede querer sinceramente no ser alguien? Y, sin embargo, si es verdad esto del cristianismo, solo en relación con el invisible —el mierda, el don nadie— hay salvación. Pero ¿cómo podemos creer que solo ése nos juzga —que sólo él decide lo podemos valer— y permanecer como si tal cosa? Más bien, deberíamos levantarnos con indignación. Por eso, es difícil de entender la complaciencia de muchos que dicen creer. Quien ha visto más allá de lo visible —quien ha visto esos cuerpos que nos obligan a apartar la mirada— permanece, cuanto menos, bajo un cierto estupor. Un creyente, por lo común, tiene peladas las rodillas, no el culo

Así, tres posibilidades, tres imágenes:

transporting

septiembre 26, 2010 § Deja un comentario

De un libro reciente: «… en las grandes tradiciones espirituales se habla de la extinción que uno ha de sufrir para poder entrar en la realidad plena. Es la fanâ del Islam, la Gran Muerte del budismo zen, etc.»

Comentario de texto:

variaciones sobre el Chad

septiembre 24, 2010 § Deja un comentario

Si la diferencia entre darlo todo o casi todo es infinita, entonces la diferencia entre darlo casi todo y no dar nada es, sencillamente, ridícula.

historias bíblicas (2)

septiembre 22, 2010 § Deja un comentario

Pocos años después de la Segunda Guerra Mundial, un doctor examinaba a una mujer judía que llevaba un brazalete hecho con dientes de niño, montados en oro. «Un hermoso brazalete», observó el médico. «Sí —respondió la mujer—, este diente pertenecía a Miriam, éste a Esther y este otro a Samuel…» La mujer mencionaba los nombres de sus hijas e hijos según sus edades. «Nueve hijos —agregó—, y a todos ellos les llevaron a la cámara de gas.» Horrorizado el médico preguntó: «¿Cómo puede usted vivir con tal brazalete?» La mujer replicó tranquilamente: «Ahora estoy a cargo de un orfanato en Israel».

(cita de G. Moser)

de un café con Gan

septiembre 22, 2010 § Deja un comentario

¿La eternidad? No el tiempo sin final, sino el final del tiempo. Mejor dicho: su falta, su contracción. Sin embargo, ¿a quién puede contraérsele el tiempo? La respuesta es difícil de admitir, pues solo para quienes se encuentran sometidos a la urgencia de una demanda infinita no puede haber ya tiempo. Se puede, con todo, ser más sutil. Y es que cuanto más cerca estás de Dios, más lejos —o bien: cuando lo alcanzas, aún has de partir—: los elegidos son quienes se han quedado sin tiempo para responder. Son los desencajados. El resto aún tiene ilusión. 1 Co 7, 29, por supuesto.

Gn 1,1-2,3

septiembre 21, 2010 § Deja un comentario

Ideas:

1—»Dios creó cielo y tierra»: ¿un Dios más allá del cielo?

2— «Y Dios dijo: que haya luz. Y hubo luz». ¿Una creación por la palabra? ¿Cómo es posible que todo sea debido a la palabra de Dios —que todo se encuentre sometido a su voluntad—? Mejor aún: ¿qué sentido de la realidad se da aquí por sentado?

3— ¿Que el hombre sea «a imagen» de Dios no implica, más bien, una abismal desemejanza? ¿Cómo es que además se añade un «será semejante a nosotros»? ¿Y por qué este plural?

(Moraleja: todo es debido a Dios, aun cuando la causa de todo cuanto existe sea, sin duda, una cosa entre otras…)

sobre la cría de palomas

septiembre 19, 2010 § Deja un comentario

Creo que podemos diferenciar entre dos modos de comprender esto del espíritu. O bien, el espíritu se entiende como una fuerza, o bien, como resto. En el primer caso, se trata de poseer la fuerza (o, si se prefiere, de ser poseído por ella). En el segundo, de lo que puede nacer con vida en medio de la muerte. En el primer caso, el espíritu sobrevive a la muerte del cuerpo. En el segundo, no hay más resurrección que la de la carne. En el primer caso, el cuerpo encubre el espíritu que habita en el interior del hombre. En el segundo, el espíritu es un cuerpo sin espíritu. En el primer caso, es cuestión de purificarse. En el segundo, de responder.

axa

septiembre 19, 2010 § Deja un comentario

El ateísmo es el riesgo de la madurez.

judaicas (2)

septiembre 19, 2010 § Deja un comentario

Para el judío, Dios no es una posibilidad del presente. En cualquier caso, un por-venir. Mientras tanto, no cabe hacer otra cosa que obedecer a quien ocupa su lugar.

enrojecer

septiembre 18, 2010 § Deja un comentario

Nietzsche lo defendió sin rubor: la violencia es más originaria que la bondad. Esto es: más verdadera, más necesaria. La cuestión es si el origen ha de comprenderse al mismo tiempo como un final, un límite, un destino. Occidente no lo discute: la primera cosa —ese arjé— es, indefectiblemente, algo último. En este sentido, nada nuevo podemos esperar, esto es: nada más allá de la violencia. De otro modo: o la bondad –ese Sí indiscutible— coincide con el fin del Mundo o no es otra cosa que un encubrimiento de la violencia —en nietzscheano, una modalidad del resentimiento—. En este sentido, el Apocalipsis se revela como la fatalidad de la fe bíblica.

(Sin embargo, que la bondad que define lo humano del hombre esté ligada a un por-venir absoluto —o, en judío, a la irrupción de un Dios para quien el Mundo es, sencillamente, inhabitable— es algo que, cuanto menos, debería llenarnos de estupor. Y es que la existencia creyente, al fin y al cabo, no es creíble salvo como una forma de enajenación.)

se trata de las cuatro paredes

septiembre 11, 2010 § Deja un comentario

Nadie logra poseerse —nadie puede llegar a ser el «dueño de sí mismo»—. Existimos descentrados y no puede ser de otro modo. La razón es simple: no podemos reconocernos en lo que nos constituye como Yo en tanto que el Yo solo es posible gracias a esta imposibilidad. En definitiva, somos ese no poder admitir como propio aquello que nos explica. Así podríamos decir, parafraseando a Kafka, que hay explicación, pero que no es para nosotros. O siendo más judíos: nuestra existencia no puede ser justificada por aquello que la explica. En este sentido, somos en relación con un pasado, por defecto, inmemorial. Un Yo solo es posible donde el no original —en freudiano, el trauma— es encubierto por la piel de cordero del personaje.  Al fin y al cabo, uno siempre llega demasiado tarde a sí mismo. Sin embargo, a pesar de esta falta de puntualidad, seguimos siendo quienes no pueden eludir ese deber imposible de llegar al fondo de sí.

sin centro

septiembre 11, 2010 § Deja un comentario

Con todo, diría que solo los que permanecen cerca del corte original —solo los que no pueden centrarse en sí mismos—  pueden cargar con el peso de la vida del otro y, por consiguiente,  de la otra vida.

hálitos

septiembre 8, 2010 § Deja un comentario

La verdad terapéutica del libro sagrado es, al fin y al cabo, muy simple: el hombre sólo puede liberarse de la vana idea de bastarse a sí mismo y, por consiguiente, de la desilusión, obedeciendo ciegamente a un mandato insoslayable. Y, por defecto, un mandato insoslayable solo puede venir de Dios. Pero, cuando ya ni siquiera se olfatea el tufo del único Dios que puede hacerse valer, no hay más libertad que la que pasa por la obsesión, pues la obsesión es lo que queda de la ciega obediencia a Dios una vez dejó de existir el Dios que podía provocarla.

James Brown

septiembre 8, 2010 § Deja un comentario

El hombre y la mujer encajan solo cuando representan, uno para el otro, el arquetipo. De este modo, la Mujer es el el fantasma del hombre y vicerversa. Sin embargo, en tanto que individuos —en tanto que seres desencajados— están obligados a encontrarse. Sin duda, el encaje y el encuentro no pertenecen a un mismo orden.

feeling

septiembre 6, 2010 § Deja un comentario

Necesidad de cultivar el sentimiento de extrañeza, de poder incluso extrañarse de la propia intimidad. Cuando permaneces a la espera, todo resulta tan extraño…

Ghostbusters

septiembre 5, 2010 § Deja un comentario

Lo real, en tanto que algo otro en verdad, al fin y al cabo, algo en esencia extraño, ajeno, indigerible…, posee el halo de lo fantasmagórico. O lo que viene a ser lo mismo, tan solo el fantasma es real.

old monk

septiembre 4, 2010 § Deja un comentario

Cuando tu cuerpo es capaz, aún no tienes ni idea. Cuando al fin posees una cierta idea de lo que va todo esto, entonces tu cuerpo ya no puede seguirte. Así, no debería extrañarnos que en la aspiración a la vida verdadera se esconda un desafío contranatura, pues quienes aman la verdad acaso no pretendan otra cosa que alcanzar la visión de los cien años cuando aún pueden mantenerse en pie.

Tales

septiembre 4, 2010 § Deja un comentario

Si todo es una y la misma cosa, todo vale por igual. Pero si todo vale por igual, entonces nada vale. El nihilismo habita agazapado en los límites de la abstracción.

esa situación

septiembre 4, 2010 § Deja un comentario

El hombre no es su deseo, sino la distancia —la enajenación— que experimenta con su propio deseo. Quien vive a flor de piel —quien no cree ser más que su impulso más intenso— aún le queda mucho camino por recorrer. Otra cosa es que el hombre tampoco sepa a ciencia cierta qué hacer con su extrañeza de sí. Sin embargo, esto es lo que hay. Con todo, que los griegos se atrevieran a decir que no hay más felicidad que la de quienes alcanzan ese estado de suspensión debería, cuanto menos, desconcertarnos.

¿Dónde estoy?

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