aceite de oliva

mayo 5, 2010 § Deja un comentario

Desde la óptica de la eternidad ¿qué importa un genocidio? Un tiempo eterno todo lo iguala. Sub specie aeternitatis, Mengele se encuentra al mismo nivel que Madre Teresa. ¿Qué más da para quien se sitúa en la posición de un dios espectador? La historia de la humanidad, apenas unos pocos segundos entre miles de millones de años. Las aguas del Leteo siempre terminan por cubrirnos. ¿Alguien puede tormarse en serio la inmortalidad de Homero? ¿Quién puede creer que seguirá habiendo la misma humanidad de aquí a cien mil millones de años? Que incluso el Hijo pueda caer en el olvido ¿no es algo que debería estremecer a cualquier cristiano? El universo no tiene sentimientos. Todas las cosas son para él como perros de paja. ¿Qué sentido —qué hacia dónde— podemos esperar, entonces, de un mundo que no cuenta con nosotros para nada? Si todo vale por igual, nada vale. Y el hombre es vanidad. Sin embargo, la falta de valor no conduce necesariamente al nihilismo. Tampoco hablamos de la esperanza. Hablamos de Epicuro.

¿Qué debe tener presente un hombre? En modo alguno, la posibilidad de la gracia, pues los dioses existen, pero no quieren saber nada de nosotros. Tampoco la fama, pues ésta resulta, sub specie aeternitatis, ridícula. Hay que partir de lo inmodificable: la muerte, la indiferencia de un tiempo eterno. Nada de lo que el hombre pueda hacer consigo mismo le asegura una integridad frente a la posibilidad de la catástrofe. La catástrofe —el infierno— no es lugar para el hombre. O lo que viene a ser lo mismo, nada humano sobrevive bajo el insoportable peso de la catástrofe. La catástrofe —de hecho, la última palabra que el mundo le dirige al hombre— no tiene nada que ver con el hombre. Mientras el hombre tenga esto presente cabe, sin embargo, un presente para el hombre. Mientras deje de estar (de)pendiente de un futuro incierto, es posible la libertad, situarse, al fin y al cabo, en la distancia del espectador. Ante la posibilidad de que mañana uno esté muerto, cualquier ahora deviene un milagro, cualquier ahora es un ahora de más. Si el valor del presente depende de su sentido —de su más allá—, entonces el presente carece, en sí mismo, de valor. ¿Quién podrá asombrarse del instante donde el instante es simplemente una transición y no un tiempo final? Enfrentarse a cualquier más allá sería, pues, una estupidez, una desproporción, un desequilibrio. El heroísmo de quien desafía la fatalidad no revelaría nada humano. Nada humano puede haber fuera de los muros del jardín. Al contrario, quien sufre el exceso de un dios, quien tiembla ante la muerte, quien deambula entre las ruinas de la catástrofe… más bien se envilece —más bien, acaba perdiendo cualquier resto de humanidad—. Esta es la verdad del paganismo.

(Con todo, sabemos que hubo históricamente otra verdad, la verdad del monoteísmo: Dios como Señor del Tiempo, como Juez de la Historia, como el más allá de la Totalidad y, por tanto, más allá incluso de la divinidad de los dioses. Sin embargo, ¿cómo pudo llegarse a esta verdad? ¿Cómo puede haber un final del tiempo —qué Juicio es posible fuera del tiempo—? Es obvio que la verdad del monoteísmo no es algo que podamos constatar. Tampoco se trata, sin embargo, de un supuesto, pues aquí un supuesto no puede ser otra cosa que una ilusión. Pero si no es una ilusión —si esta verdad no nace de la necesidad creyente—, entonces ¿qué acontecimiento obliga al creyente a reconocer esta verdad? Más aún: ¿en qué sentido es verdadera esta verdad? Algunos cristianos se equivocan cuando creen que ante la constatación pagana hay que ofrecer algo igualmente constatable pero de signo contrario. No puede haber otra constatación que la del paganismo. Y, sin embargo, habrá, en realidad, un final del tiempo aun cuando no haya, de hecho, un final. Aun cuando, de hecho, no veamos al Juez, habrá en realidad Juicio como hay, en realidad, Dios aun cuando de hecho no haya Dios. Y es que probablemente no haya más realidad que la que es contínuamente dejada atrás como el ‘por-venir’ mismo del hombre.)

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo aceite de oliva en la modificación.

Meta