Dios no es natural

octubre 5, 2010 § Deja un comentario

Quien comprende la identidad bíblica entre el Mandato de Dios y el llanto del pobre —quien admite de rodillas que lo único que tenemos de Dios es ese mismo llanto y la posibilidad de escuchar el crecimiento de la hierba— comprende que Dios no puede ser objeto directo de un discurso. No es causal que no haya teología judía. Dios no se muestra como aquél al que podemos dirigirnos sin pasar por el abandonado de Dios. La identidad bíblica entre Dios y el que sufre injustamente es, para el creyente, el dato inicial, el hecho indiscutible. O lo que viene a ser lo mismo: no hay experiencia directa de Dios. Dios, en sí mismo, es intratable… aunque, sólo por eso mismo, nos encontremos sometidos a su Mandato. Esta convicción, por sí sola, basta para cortar por lo sano con cualquier intento de homologar el monteísmo judeo-cristiano al resto de las religiones. Cuando los rabinos —y de paso podríamos colocar a Jesús de Nazareth en el mismo saco— intentan decir algo sobre Dios siempre acaban contando una historia desconcertante, una historia cuyos protagonistas, por lo común, han sido arrojados al mundo, en cualquier caso, una historia en donde Dios no aparece por ningún lado. Si el cristianismo termino cociendo una teología es porque la Encarnación le obliga a decir algo de Dios mismo. Y es que algo le ocurre a Dios donde Dios (ob)tiene (su) lugar colgado de una Cruz.

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