Eckhart de Hochheim
octubre 10, 2010 § Deja un comentario
Por lo común, la posibilidad de la experiencia mística pasa por transformar a Dios en una deidad. Podríamos decir que para el místico no se trata propiamente de responder al mandato de Dios, sino de participar de su naturaleza. En cambio, para el judío, el hombre en modo alguno puede conectarse a Dios. Un judío sólo espera poder obedecerle. Más aún: es el hecho mismo de que no pueda conectarse, lo que le obliga a responder. No debería, pues, extrañarnos que el místico no sepa a ciencia cierta qué hacer con la voz imperativa de Dios, aquélla que bíblicamente coincide —y esto conviene recalcarlo— con el grito ahogado de las víctimas. Y es que el místico difícilmente admitirá que aquellos que fueron capaces de responder a Dios sigan siendo unos alejados de Dios.