cervezas en el Moon
octubre 30, 2010 § Deja un comentario
Con Alexis hablamos, una vez más, de esto de Dios. Le digo aquello de que Dios se revela sólo en medio de la catástrofe como la imposibilidad de la imagen de Dios, al fin y al cabo, como la inviabilidad de una bendición que, sin embargo, el hombre no puede dejar de exigir. Y, precisamente por ello —digo—, Dios se muestra como el Dios que se identifica con nuestras víctimas. Todo esto, ya se ve, son las cervezas. Pero Alexis toma siempre una (o dos) menos que yo… y por eso puede añadir: «…por eso el Dios de la Cruz es un Dios católico, esto es, universal, un Dios para todos. En medio de la catástrofe, no hay diferencia que valga.» Enorme.
(Un griego, sin embargo, diría: todo lo que tiene que ver con la catástrofe, no tiene que ver con el hombre. Cuando caen los muros de la polis, tan solo podemos topar con lo que se sitúa por debajo o por encima del hombre. Esto es, con lo infrahumano o lo sobrehumano. La catástrofe, suele decirse, o bien nos deshumaniza —que es lo más común— o bien nos diviniza —pero estos dioses ya dejaron de ser, por eso mismo, uno de los nuestros…—. En cualquier caso, no parece que la catástrofe revele nada que tenga que ver con el hombre. Por eso la confesión creyente —la que sostiene que el hombre sólo puede sobrevivir al infierno como resucitado— resulta tan excesiva para quien sabe ver más allá de los tópicos. Que lo sobrehumano sea una posibilidad del hombre sólo porque Dios renuncia a su divinidad es lo que, en definitiva, ningún hombre puede humanamente admitir.)