aporética

noviembre 8, 2010 § Deja un comentario

Quien se encuentra sometido a Dios —quien sostiene, aplastado contra la Tierra, el peso de su Altura— sabe que este mundo no tiene remedio. Que no hay salida para los sinsalida. Y, sin embargo, quien se encuentra, precisamente por ello, sometido al mandato de Dios —quien en lugar de Dios se ha convertido en rehén del otro hombreha de actuar como si el mundo fuera transformable. Un creyente espera, pues, contra toda expecativa. Por eso no es casual que las imágenes de la esperanza creyente sean apocalípticas, esto es, absurdas, inviables, u-tópicas. Que el león comerá hierba solo puede decirlo quien, sometido a la demanda infinita de los muertos, sabe que lo imposible es, con todo, aquello que debe acontecer.

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