voluntad de poder
noviembre 24, 2010 § Deja un comentario
Proclamar el amor universal a la humanidad es, en la práctica, dar preferencia a todo lo sufriente, enclenque, degenerado… Para la especie, es necesario que perezcan el enclenque, el débil, el degenerado: pero el cristianismo recurre precisamente a ellos, en tanto que fuerza conservadora, reforzando así ese instinto ya de por sí poderoso en los seres débiles, de cuidarse, de preservarse, de sostenerse mutuamente. ¿Qué son la virtud y la caridad en el cristianismo, sino la reprocidad en la conservación, esa solidaridad de los débiles, esa traba a la selección?
F. Nietzsche