una mini teoría de la imaginación
enero 9, 2011 § Deja un comentario
El espíritu «progre» al negar la existencia del infierno no hace otra cosa que confirmar lo que ya sospechábamos: que su ingenuidad no tiene medida. Y es que tomarse en serio esto de la existencia supone admitir que hay lugares en donde la reconciliación ya no es posible. Así, hay infierno porque, sencillamente, tiene que haberlo. Va con el hombre la idea misma de un juicio sin apelación, de un juicio final. Quien la rechaza difícilmente podrá evitar vivir a golpe de reacción, como es el caso de las vacas, caer, al fin y al cabo, en el fango de la mediocridad, esa resistencia a admitir el carácter último del sí o el no que divide la existencia. Otra cosa es que solo podamos suponer —imaginar— un infierno efectivo, actual, pues solo Dios sabe si aún cabe el perdón allí donde el perdón parece imposible.