el tren de Feuerbach llegó antes de tiempo
junio 15, 2011 Comentarios desactivados en el tren de Feuerbach llegó antes de tiempo
Que en una cultura se caracterice por lo que da por hecho no implica que en ella solo podamos encontrar lo que se da por hecho. Así, en el mundo clásico, aun cuando nadie, por lo común, cuestionaba su dependencia con respecto al dios, tenemos a un Epicuro, el cual, entre otras cosas, dice aquello tan moderno de que a los dioses, ni caso; que no hay más plenitud que la del cuerpo. O también a su contemporáneo Euémero de Mesenia, el cual defendía la idea de que los dioses del panteón no eran más que hombres o mujeres divinizados, grandes señores de la antigüedad que tras su muerte recibieron un culto religioso. También es conocido que para el platonismo medio, frente a la superstición popular, el dios es uno, radicalmente otro e incomprensible. Y los estoicos defendieron, frente al sentido platónico de la transcendencia, algo que para muchos espiritualistas de hoy en día les parece muy actual, a saber, que lo que llamamos «Dios» es la fuerza impersonal que sostiene todo cuanto es, de tal modo que no cabe propiamente diferenciar a Dios de la Naturaleza. Así pues, la crítica al politeísmo religioso que abanderaron los primeros grandes intelectuales del cristianismo —Clemente, Tertuliano, Orígenes, Ireneo, Agustín…—, fue antes que cristiana, filosófica. En este sentido, es significativo que muchos hombre cultos de la Antigüedad tardía consideraran al pueblo judío —mejor dicho, a los judíos de la diáspora que se asentaron en Alejandría— como un pueblo de filósofos.