20-n
agosto 1, 2011 Comentarios desactivados en 20-n
Es muy posible que nuestra vida se mueva entre dos exigencias. En última instancia, o te tira el mundo o lo im-posible de una demanda infinita. Esto es: o te encuentras sometido al ruido de fondo o a la voz de Dios. Pero mientras no acabemos de creer en Dios —mientras no veamos que o estamos fijados a su mandato o estamos muertos—, cuando estemos en una orilla, fácilmente creeremos que tendríamos que estar en la otra. Y, así, como los péndulos oscilaremos de un lado a otro, hasta agotar las existencias. De hecho es lo normal. Pues, aunque en verdad solo nos interesa una sola cosa, de hecho acabamos más pendientes del espejo que de (esa) otra cosa. De ahí que los antiguos creyeran que es tan difícil llegar a ser lo que uno ya es. Hace falta mucho valor para hacer oídos sordos a la música que más suena. Y quizá sea por eso que el valor esté tan cerca de la obsesión.