sinceridad
septiembre 9, 2011 Comentarios desactivados en sinceridad
En la antigua Roma, la «sinceridad» se decía de aquellas mujeres que iban sin pote. Las mujeres sinceras eran aquéllas que se mostraban, literalmente, sin cera. El lenguaje, ciertamente, habla por nosotros. Nadie que no haya ocultado convenientemente sus pústulas puede hacer acto de presencia. Somos así de frágiles. No hay desnudez que no nos avergüence. De ahí, que solo quepan dos tipos de sinvergüenzas: aquéllos que pasan de sí mismos porque casi siempre tienen las de ganar; y aquéllos que pasan de sí mismos porque el tema es otro. Los primeros son poco más que un impulso animal. Los segundos, en cambio, llevan sobre sí la marca del espectro.