sin mácula
octubre 10, 2011 § Deja un comentario
Valentín, uno de los más influyentes maestros del gnósticismo cristiano, estaba tan convencido de que Jesús no podía ser humano que incluso llegó a decir que su cuerpo no producía excrementos, pues un cuerpo que no admite la corrupción no puede albergar en su seno la corrupción. Esta manera de ver las cosas está en consonancia con la creencia, también gnóstica, de que no fue Jesús, sino un doble, el que murió en la cruz, pues es obvio que un cuerpo espiritual no puede morir. La cruz, por tanto, no posee eficacia redentora, es decir, no puede comprenderse del lado de Dios, sino que se explica por entero como la resistencia del mundo a admitir la vida del espíritu. Valentín fue a la vez el paladín de lo que hoy en día muchos admiten sin pestañear, a saber, que Jesús fue una manifestación entre otras del pleroma, la plenitud, de la divinidad. Cabe preguntarse si todo no irá en el mismo pack.