pregúntaselo a ella
octubre 24, 2011 Comentarios desactivados en pregúntaselo a ella
Decía Nietzsche que ante una verdad una no debía preguntarse por los hechos que la hacían verdadera, sino por los intereses a los que sirve. Quien dice una verdad solo tiene que preguntarse por qué necesita creer en esa verdad. Como si al fin y al cabo no hubiera verdad que no fuera un asunto moral. Y es sabido que para Nietzsche una verdad o bien es noble o bien cristiana. Ahora bien, al decir esto Nietzsche le hacía el juego, retórica a parte, al empirismo más bobalicón, pues un empirismo de esta guisa da por descontado que la verdad de nuestras afirmaciones se decide en relación con las condiciones iniciales de su producción, sean las observaciones o, en el caso de Nietzsche, unos oscuros intereses. Sin embargo, Copérnico podría perfectamente haber soñado o alucinado su teoría que no por ello dejaría de ser verdadera.