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mayo 6, 2012 § Deja un comentario
Una vez Dios dejó de darse por descontado, la situación de quien existe bajo el sentimiento de una fuerte dependencia de lo alto pasó a ser un asunto meramente psicológico, algo relativo al carácter. Así, hay quienes por modo de ser son religiosos y quienes por modo de ser son espectadores. Hay quienes por modo de ser permanecen expuestos a lo que les supera y hay quienes no pueden evitar, hagan lo que hagan, verse a una cierta distancia de sí mismos. Puede que esto siempre haya sido así, pero hoy en día la verdad por definición —el prejuicio— se encuentra del lado de los segundos. De ahí que la posibilidad de que el sentimiento de dependencia sea de nuevo verdadero pasa actualmente por lo que se pueda cocer en los monasterios o, en su defecto, en el culo de la Creación. Pues lo cierto es que lo que flota en el ambiente es que el mundo es algo así como una gran manzana.