la droga de la bondad

mayo 28, 2012 § Deja un comentario

Si se trata de ser buenos, ¿tomaríamos la pastilla de la bondad, si es que la hubiera? ¿Acaso no deberíamos hacerlo? Sin embargo, el que podamos plantearnos esta desconcertante posibilidad ya nos da a entender que no se trata simplemente de ser buenos, sino de responder buenamente a quien nos reclama una respuesta. Y solo un señor puede hacerlo de tal modo que nuestra respuesta sea, más que una reacción, una entrega. Ahora bien, únicamente aquel que no podemos integrar —el inasimilable, el inadmisible, el inalcanzable— puede valer como señor de nuestra existencia. Y no hay realmente otro exceso que el de la indigencia del otro, ese default que nunca podremos abrazar hasta el final sin destruirnos. Así, el otro —el extranjero, la viuda, el huérfano…— no es tanto el objeto de nuestra bondad como aquél a quien le debemos, por el simple hecho de sobrevivir, una respuesta infinita.

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