una mano no siempre es una mano
agosto 18, 2012 § Deja un comentario
Puede que el milagro, como decía Bernanos, sea el de las manos vacías, quizá la única pureza que pueda alcanzar el hombre. Pero cabe, por contra, que el verdadero milagro sea el de responder a Dios con las manos llenas de mugre. Pues el primer milagro no necesita de ningún Dios. Le basta con anticipar la muerte, con tenerla presente a flor de piel. Mientras que el segundo no es posible sin la irrupción, precisamente, del Dios que se identifica con el indeseable, el que huele mal, el sucio, ese enteramente otro que, como tal, nadie en su sano juicio es capaz de digerir.