ultimate
agosto 20, 2012 § Deja un comentario
Qué tendrán las cosas últimas que en realidad nunca se alcanzan aunque de hecho se alcancen. Así, Pessoa, que coronó cimas que él nunca admitió. O esa monja que cree que aún no ama lo suficiente a los leprosos a quienes ha dedicado su vida porque es incapaz de besar sus llagas. Será verdad que la experiencia de lo real le está vedada a quien simplemente observa. El observador —el espectador— no verá más que hechos. Cuando la realidad es, precisamente, ese por-venir que permanece fuera de nuestra capacidad.