Walden 2
octubre 10, 2012 § Deja un comentario
El problema del conductismo es que comprende al hombre solo en relación con su conducta. Para Skinner y sus muchachos el hombre es el cuerpo que se comporta como un hombre. Para el conductista todo lo que pasa por la mente del hombre es reacción. Como si, al fin y al cabo, se tratara de un mecanismo. Sin embargo, de serlo, sería un mecanismo muy especial. Pues un mecanismo que se enfrenta a sí mismo —un mecanismo consciente de sí mismo— es un mecanismo que se encuentra, en cierto sentido más allá de sí mismo —un cuerpo que no acaba de coincidir consigo mismo—. Tenía razón Descartes cuando decía que el yo de los demás es indemostrable. Quien observa a los hombres desde la posición del espectador no podrá ver más que autómatas. La conciencia ajena —el hecho de que los otros sean algo otro para sí mismos— es, precisamente, aquello que un observador imparcial jamás podrá alcanzar.