maestro Yoda
noviembre 10, 2012 § Deja un comentario
Star wars es la película de nuestros tiempos, pues solo en nuestros tiempos el fantasma —el monstruo, el bicho abisal— puede mostrarse como uno de los nuestros. El mundo de star wars es un mundo sin más allá, un mundo en donde las presencias invisibles y, por tanto terroríficas, habitan en las colonias. Ya lo hemos dicho muchas veces: porque podemos acostumbrarnos a su presencia, los dioses —los entes de la otra dimensión— no pueden valer como Dios. Tan solo sorpresivamente pueden colar como divinos. No es casual que la única divinidad de star wars sea la de una fuerza invencible, abstraída, eso sí, de su carácter personal. Star wars es paganismo por otros medios, la religión natural de un mundo sin dioses. Star wars es transconfesionalismo. Quienes habitamos las infinitas galaxias, ya no esperamos el amparo de Dios —su misericordia o absolución—, sino que la fuerza nos acompañe, precisamente lo que en modo alguno pueden sensatamente esperar los esclavos de siempre.