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junio 6, 2013 § Deja un comentario
Una cultura son sus imágenes. Por eso, dice mucho del lugar que pisas que, colgando de sus paredes, solo veas pósters con esa imagen de Jesús que parece sacada de una película de Disney. Dice mucho de los niños que corren por ahí. Pues no es lo mismo, a la hora de vivir esto de la fe, que te pases el día viendo esa imagen de Jesús, que viendo los rostros, pongamos por caso, de Mn Romero, Luis Espinal, Pere Claver, Gregóire Ahongbonon… El espíritu de un lugar se ve en sus paredes y no es lo mismo ver una cruz que un Cristo en la posición del loto o a un Jesús buenrollista o hippy. El Jesús de Disney está muy bien para los de primaria. Es insuficiente —y del todo— para los universitarios. Si nuestro Jesús es el de esos pósters es porque quizá no necesitamos salvación, sino buen rollo. Pero para el buen rollo, acaso basten unos cuantos porros. Y es que cristianamente no deberíamos olvidar que quien nos salva del poder de la muerte fue un crucificado. No te olvides de Haití.

