Mt 22
junio 6, 2013 § Deja un comentario
La perseverancia creyente —la obediencia de aquél que abandonado de Dios no abandona a Dios— no es tanto el sello de una integridad moral, como si, al fin y al cabo, esa perseverancia solo tuviera que ver con la capacidad del hombre para ser fiel a Dios. Tiene que ver también con la posibilidad misma de Dios. Pues lo que decimos cristianamente es que Dios solo se da en la perseverancia del Hijo. Cualquier otra concepción de la Encarnación acabará fácilmente en las pantanosas aguas del docetismo.