Babi Yar

julio 8, 2013 § Deja un comentario

Según una tradición jasídica, sólo hay un día en el que nuestras plegarias, siempre y cuando nazcan de lo más hondo, penetran los cielos. Ese día es el día del Yom Kipur. En ese día fueron asesinados, precisamente, los judíos de Kiev. Dicen que llegaron a ser unos cincuenta mil, un tercio de los cuales eran niños. Los cuerpos caían desplomados sobre la fosa de Babi Yar. Uno tras otro, durante días. Algunos aún respiraban. Y nosotros todavía pretendemos orar como quien descuelga el teléfono. De ser honestos, deberíamos admitir ante Dios mismo nuestra incapacidad de Dios. De ahí que, si se trata de dirigirse a Dios, acaso uno no pueda hacer más que incorporar en su plegaria las voces —el clamor— de quienes no fueron otra cosa que su invocación.

 

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