hijo del hombre
junio 8, 2016 Comentarios desactivados en hijo del hombre
Resulta cuando menos curioso que los primeros cristianos, tras la experiencia pascual, apenas emplearan el título de «hijo del hombre» para referirse a Jesús de Nazareth, sobre todo, si tenemos en cuenta que el cristianismo nace como una secta apocalíptica. Como es sabido, el título de «hijo del hombre» aparece en el libro de Daniel para referirse al enviado que, en los últimos días, juzgará a los hombres en nombre de Dios. En vez de «hijo del hombre», las primeras comunidades prefieren emplear títulos como «mesías», «hijo de Dios» o, lo que parece casi una provocación, «Señor» (pues, para un judío «ortodoxo» solo Dios es Señor…). Es posible que tal resistencia tenga que ver con la necesidad de implicar en mayor medida a Dios en el acontecimiento Pascual. Y es que donde Jesús es simplemente el profeta o el enviado, Dios sigue, por decirlo así, en el «más allá». En cambio la cosa cambia donde los títulos dan a entender, aunque sea de un modo que exige una posterior aclaración, la identificación de Dios con el hombre que fue Jesús de Nazareth. Si esto es así, entonces lo que Nicea intentará expresar con cierta precisión en el 325, en oposición a la doctrina de Arrio, a saber, que Jesús fue Dios mismo entre los hombres y no solo un enviado, ya era defendido en los primeros años al menos por aquellas comunidades que, con el tiempo, acabarán conformando la ortodoxia. Otra cuestión, sin embargo, es cómo comprender lo anterior sin hacer de Jesús un dios paseándose por la tierra (cosa que defendían los docetas) o, por decirlo de otro modo, preservando la diferencia entre Dios y Jesús. Esto es, la cuestión es cómo comprender positivamente esto de la Trinidad, en tanto que el lenguaje con el que se articula es, al menos de entrada, un lenguaje a la contra, sobre todo frente a la posición arriana, de modo que quizá resulte más fácil decir, en clave trinitaria, lo que Jesús no es que decir lo que es en relación con Dios.