masa madre
noviembre 28, 2017 Comentarios desactivados en masa madre
Como cuerpo que se avergüenza de sí mismo, el hombre no puede dejar de estar sujeto a la mirada del otro. El hombre no sabe quién es hasta que alguien no se lo dice. Y aún así, este decir es problemático, cuando menos porque nadie termina de coincidir con su particular modo de ser, aunque, por eso mismo, seamos un yo. En tanto que, literalmente, existimos —en tanto que no nos mantenemos en pie por nosotros mismos— tenemos pendiente ser. De ahí que busquemos, incluso desesperadamente, el reconocimiento, al fin y al cabo, ser alguien. El hombre es el animal que se encuentra a sí mismo sub iudice. La cuestión, por tanto, es de qué mirada depende tu reconocimiento y, de paso, a qué te obliga. En definitiva, la cuestión es quién es tu padre. No es fácil responder. Pues no necesariamente tu padre es tu progenitor. En la mayoría de los casos, el padre es la gente. Pero quien se encuentra sujeto a la gente no deja de ser un cualquiera. No es casual que, ante la aversión actual a la autoridad —ante la crisis moderna de la figura del padre—, el hombre de hoy en día tenga serias dificultades para configurar un carácter y, en definitiva, para resistirse al dictado de la masa.