philia
febrero 12, 2018 Comentarios desactivados en philia
Si mi amigo fuera esclavizado, me haría esclavo junto a él y por él. Difícilmente podría soportarme de no hacerlo. Ocurre lo mismo con respecto a los hijos o a la mujer a quien le debes la vida. Así podemos imaginarnos el estupor de los antiguos paganos cuando escucharon por primera vez la proclamación cristiana de que Dios se hizo hombre por fidelidad al hombre. Por amistad. La parábola del hijo pródigo está muy bien. Pero quiza aún sea demasiado judía. Al padre de la parábola le falta kenosis. Un padre se hubiera ensuciado las manos cuando el hijo estaba criando puercos. De hecho, es lo que ocurrió.