Manitou

febrero 11, 2018 Comentarios desactivados en Manitou

Del lado del hombre, no hay diferencia entre rezarle al Dios cristiano o invocar a Gitche Manitou, el gran espíritu creador, el principio que conecta cuanto es. El mismo gesto, la misma intención. Y desde esta óptica, parece indiscutible que las religiones son diferentes modos, determinados culturalmente, de acceder a una y la misma divinidad. Sin embargo, la verdad de Dios se decide del lado de Dios. La búsqueda espiritual del hombre no termina en Dios, sino en cualquier caso en su imagen de Dios, aquella que satisface su necesidad de amparo. Ahora bien, el lado de Dios es el de un Dios que aún no es nadie sin el fiat del hombre. Situarnos del lado de Dios supone, por tanto, situarnos del lado de un Dios que, tras la caída, tiene pendiente su quien. Y del lado del hombre esto se halla muy cerca de experimentar la falta de Dios. Cristianamente, Dios tiene lugar como un ajusticiado en nombre de Dios. O, por decirlo a la brava, aquel hombre de Dios que murió como un apestado de Dios es en realidad el quien de Dios. Para el homo religiosus resulta inaceptable que aquel que fue colgado como un perro sea, precisamente, el modo de ser de Dios. Del lado de Dios, la religión, como el intento humano de participar de una divinidad oculta o subyacente, es sencillamente un error, un extravío espiritual.

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