teología primera
junio 6, 2018 Comentarios desactivados en teología primera
El hombre habita en la promesa de Dios porque existe desde la desaparición de Dios. Porque Dios es —se hace presente— como el que fue (y, por eso mismo, como el que está por venir). En el mientras tanto de la Historia, no hay otro signo de Dios que el rostro de quien testifica a flor de piel su irreductible invisibilidad (y obra en consecuencia). El factum de la existencia es, precisamente, un estar en falta, un clamar por la vuelta de quien tuvo que retroceder a un pasado inmemorial para que pudiéramos ser-en-elmundo. De entrada, somos quienes ignoran a quién pertenecen. O, por decirlo en cristiano, del Padre no tendremos otra presencia que la del Hijo que ocupa su lugar.