desencuentros en la tercera fase

agosto 4, 2018 Comentarios desactivados en desencuentros en la tercera fase

En la canchas de cierta espiritualidad cristiana se suele decir que el movimiento del hombre hacia Dios encuentra su contrapartida en el movimiento de Dios hacia el hombre. Ciertamente, se presupone que el hombre por sí mismo es incapaz de alcanzar a Dios. Y, por tanto, si el hombre es capaz de encontrarse con Dios es porque Dios fue en busca del hombre. Hasta aquí todo cuadra. Sin embargo, lo cierto es que el hombre siempre va en busca de Dios en la dirección equivocada, de tal modo que cuando topa con él es incapaz de reconocerlo. El hombre no puede esperar que el rostro de Dios sea el rostro desencajado de aquel que cuelga de una cruz. Es verdad que si el hombre se encuentra con Dios es porque Dios se dejó caer, literalmente, hacia el hombre. Pero Dios en su caída libre siempre coge al hombre por la espalda. Como si el hombre, en vez de elevarse, tuviera que caer hacia atrás para poder encontrarse con Dios.

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