las cuentas desgastadas del rosario

noviembre 26, 2018 Comentarios desactivados en las cuentas desgastadas del rosario

El rosario hace tiempo que dejó de tener buena prensa, entre las comunidades cristianas de corte progresista. Como si la letanía, por el simple hecho de serlo, fuera un tomar el nombre de Dios en vano. Así fácilmente se supone que una invocación auténtica tiene que proceder de las profundidades del corazón. El creyente debe sentir a Dios cada vez que le invoca. Sin embargo, ¿quién dijo que el sentimiento fuera el síntoma de lo auténtico? ¿Acaso hay sentimiento puro? Ciertamente, fue necesario apuntar al corazón frente a una praxis eclesial esclerotizada. Las formas, con el paso de los días, terminan degenerando en mero formalismo. O como suele decirse, con el tiempo pierden el espíritu que las inspiró. Sin embargo, no hay corazón que soporte la larga marcha de la existencia creyente. Tarde o temprano, el corazón falla. Tarde o temprano, ni siquiera seremos capaces de invocar a Dios. De ahí las importancia de las formas o, si se prefiere, las fórmulas en las que se depositó, a la manera de un sedimento, la verdad que ya no somos capaces de soportar sobre nuestras espaldas. Quizá sea el único modo de permanecer en lo que nos fue revelado como última palabra. El rito no deja de ser —o debería ser— un memorial. De ahí que probablemente haya más autenticidad en las viejecitas que rezan a diario el rosario que en nuestros sentimientos. Estos no son de fiar. La fidelidad, al fin y al cabo, siempre fue una cuestión de formas.

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