uno-todo

diciembre 24, 2018 Comentarios desactivados en uno-todo

Como es sabido, la filosofía parte de la identidad entre ser y pensar. De otro modo, el mundo es lo concebible. No cabe un mundo, una realidad, que no aparezca dentro de lo márgenes de lo posible, los cuales se establecen en relación con los axiomas del pensar. Así, pongamos por caso, no hay mundo que no presuponga que todo es, al fin y al cabo, una y la misma cosa. Sencillamente, un mundo en el que no fuera posible afirmar esto último no sería un todo, sino más bien nada. Que el todo no sea, al fin y al cabo, el todo es lo imposible. Sin embargo, la posibilidad de lo imposible es lo que constituye el mundo como tal. Hay mundo porque la alteridad como tal dio un paso atrás, por decirlo así. Pues no puede haber nada o nadie en verdad otro para quien solo admite como real cuanto pueda ser reducido al campo de lo cognoscible. La alteridad, en tanto que imposible, supone la condición de nuestro estar en el mundo. De ahí que el carácter enteramente otro de cuanto nos traemos entre manos sea lo eternamente pendiente del mundo, de cualquier mundo. Hay más allá, aunque propiamente no sea otro mundo. Pero no para nosotros. Para nosotros el más allá no puede dejar de ser una nada. No obstante, la nada es, por eso mismo, el indicio de lo inconcebible, de lo que solo puede ofrecérsenos como promesa de lo absolutamente nuevo. Atenas y Jerusalén nunca fueron de la mano. Aun cuando, debido al triunfo histórico de la cristandad, nos lo pudiera parecer.

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