en los cielos y en la tierra

mayo 16, 2019 Comentarios desactivados en en los cielos y en la tierra

Si, como dijera Karl Rahner, incluso en los cielos Dios seguiría siendo un misterio, entonces Dios, como el absolutamente otro, es un eterno más allá. De ahí que el cristianismo reconozca al crucificado como el quien de Dios y no simplemente como su representante. De Dios, cristianamente hablando, tan solo tendremos el rostro de un crucificado en nombre de Dios. Dios es esa alteridad —ese yo— que en sí mismo no es aún nadie sin su reconocerse en el hombre, reconocimiento que solo fue posible por la entrega incondicional de un crucificado a un Dios que, como impotente, tuvo que guardar silencio. Como si no hubiera Dios. El dogma de la encarnación acaso no pretenda decirnos otra cosa. Por no hablar de la dogmática trinitaria. Pues según esta, Dios es —acontece o tiene lugar— en la relación entre el Padre y el Hijo, los cuales no terminan de ser con anterioridad a su reconciliación dentro del seno de la Historia. El Padre no es sin el Hijo y viceversa. En este sentido, el Padre es el yo del Hijo, pero al igual que el Hijo es el modo de ser del Padre. Como reza el dicho talmúdico: si crees en mí, yo soy; si no crees, no soy. O como suele decirse popularmente, Dios no tiene otras manos que las nuestras (y por eso mismo no termina de ser sin nuestro cuerpo). Puede que, como cristianos, todavía no hayamos comprendido el alcance del kerigma. Y es que un Dios que necesita del hombre para llegar a ser el que es no es homologable a la típica divinidad religiosa, la cual permanece en su sitio a la espera del ascenso espiritual del hombre. Tomarse en serio la debilidad de Dios es algo que solo el cristianismo se ha atrevido a hacer. Al menos, sobre el papel. Donde traducimos el credo cristiano a categorías orientales con el propósito de hacerlo más digerible para las entendederas modernas —donde dejamos a un lado la raíz judía— el cristianismo, sencillamente, pierde pie. De ahí que probablemente la supervivencia del cristianismo dependa de que, sin caer en el talibanismo, sepa plantar cara a la deriva espiritualista de nuestros tiempos.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo en los cielos y en la tierra en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: