nihilismo y cinismo

julio 22, 2019 § 1 comentario

Nihilismo y cinismo suelen ir a la par. Así, ante el amor incondicional de una madre, pongamos por caso, un dr. House fácilmente diría aquello de no es más que genética —o bien, no hay más que la pulsión, enfermiza, de impedir que la cría pueda volar—. Sin embargo, hay más. Pero no porque ese más sea evidente (ni tampoco, por supuesto, porque le confiramos, por nuestra cuenta y riesgo, un valor a hechos que en sí mismos no terminan de ser lo que parecen). Pues lo evidente es, precisamente, la ambivalencia. Cuanto nos traemos entre manos se mueve entre el no es más que y el es más que. Hay poesía. Pero, sin duda, no estamos a la altura. Tarde o temprano, caemos en la prosa. O por decirlo a la Kafka: hay don, al menos porque la vida se nos ofrece como milagro desde el horizonte de la nada; pero no para nosotros. Para nosotros, el oficio. Quemamos las naves. Pero el oro de Moctezuma terminó canjeándose por bisutería. El significado, en cualquier caso, deviene un porvenir para quien contempla el mundo desde la óptica de un sí de fondo que no termina de realizarse. El cínico, ciertamente, y ante el fracaso existencial, prefiere hablar de espejismo. Pero aquí uno podría preguntarse si acaso el cinismo no es algo así como la reacción, típicamente infantil, de quien se dice a sí mismo que no hay galleta porque a esta de falta un trozo. Es verdad que unas dosis de cinismo son higiénicas. Pues un exceso de ilusión nos convierte en idiotas, literalmente. Pero no por higiénico, el dictamen del cínico deviene incuestionable. En cualquier caso, sI hay una última palabra, no la vamos a pronunciar nosotros.

§ Una respuesta a nihilismo y cinismo

  • Carmen dice:

    ¿Apuesta de Pascal, entonces, modificada como “en cualquier caso, mi existencia habrá tendido al bien, por el que opto”?

¿Qué es esto?

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