la religión del amor

agosto 25, 2019 § 2 comentarios

Es difícil que no terminemos haciendo de Dios un Dios a medida. Incluso donde creemos haber dado en el clavo de nuestro estar cabe Dios. Por ejemplo, cuando decimos que amar a Dios es lo mismo que amar al prójimo (y viceversa). Cuanto más convencidos estamos de esta verdad, más lejos nos encontramos de Dios —más creemos estar justificados o, al menos, haber resuelto nuestra inquietud con respecto a la verdad de Dios. Pero nada de cuanto podamos hacer o decir nos ahorra el juicio de Dios. Nadie puede decir de sí mismo que es bueno. Pues ¿podemos amar a nuestro prójimo —por no hablar del amor al enemigo? ¿Acaso nuestro amor hacia él no está manchado de interés? ¿Puede haber un sentimiento puro? La equiparación entre ambos amores ¿no será, más que una solución, el indicio de la distancia que nos separa de Dios, de su carácter imposible? La fe ¿acaso no parte de un admitir nuestra impotencia a la hora de enfrentarnos al mandato divino? Pues si podemos amarle, ¿no será porque él nos amó primero? Con respecto a lo último, nada se decide desde nuestro lado. Es un tópico decir que el cristianismo es la religión del amor, en oposición al legalismo de Israel. Sin embargo, y dejando a un lado que la máxima evangélica es una máxima judía —Jesús no fue cristiano—, puede que haya mucha vanidad en dicho tópico. ¿Cómo podemos creer en nuestra capacidad para amar? ¿Es que no permanecemos encerrados en nuestra mismidad, incluso donde creemos haberlo dado todo? Como dijera Manolo Fortuny, la diferencia entre darlo todo y darlo casi todo es infinita. Y el hombre, con sus solas fuerzas, no puede cruzar la frontera del casi. En este sentido, puede que el judaísmo muestre una mayor lucidez al insistir en que el hombre, ante Dios, solo puede obedecer. Que no es cierto que primero debamos purificarnos para hacernos capaces de Dios. Y obedecer es responder a la demanda que nace de los estómagos del hambre. Aun cuando no seamos buenos. O por eso mismo. No es casual que las putas y los publicanos pasen en primer lugar. Pues ellos, y no a causa de su previa transfiguración, se encuentran en la situación de quemar las naves ante clamor de sus semejantes, en modo alguno aquellos que dan por sentado que Dios está de su parte. Antes que nada, la justicia —y la transfiguración, si Dios quiere, ya vendrá después. De hecho, esperamos que quiera.

§ 2 respuestas a la religión del amor

  • jordi_morrós dice:

    Recordar que Jesús se desenvolvió como un piadoso judío (excepto en la forma de morir, sin duda) me ha supuesto recibir fuertes invectivas por parte de católicos tradicionalistas. De hecho la serie de volúmenes del biblista y sacerdote católico John P. Meier titulada “A Marginal Jew: Rethinking the Historical Jesus” tampoco ha sido muy bienvenida por toda esta amalgama de católicos que a menudo describo como los de la “doctrina segura”.

  • jordi_morrós dice:

    Por esta parte de nuestra vieja Europa pienso que en nuestros ambientes culturales el término religioso “salvación” se ha convertido en lo que alguno de mis alumnos o hijos catalogaría como “frikada” (en adapatación libre del término inglés “friky”).

    Sólo enlazo esta reflexión de un carmelita descalzo sobre el tema. Desde el terreno católico la he encontrado ajustada y clarividente

    http://lapuertadelaconfianza.blogspot.com/2019/08/seran-muchos-los-que-se-salven.html.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo la religión del amor en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: