la fe como postura (2)

julio 26, 2020 § 1 comentario

En la primera entrada de esta serie, decíamos que existir supone adoptar una posición básica con respecto a lo dado. Para quien posee una sensibilidad religiosa, dicha posición consiste en un dejarse abrazar, como quien dice, por la paz de una presencia sin más. Religiosamente, esto sería lo primero (y por ende, lo último). La creencia viene, en cualquier caso, después. Sin embargo, en aquellas situaciones en las que no parece que haya Dios —o cuando menos, un Dios de nuestra parte—, aquellas en las que Moloch irrumpe como una divinidad suprema, se hace muy difícil mantenerse en la posición básica. En las simas abisales de la historia la experiencia de un hallarse bajo una bendición primordial se muestra inevitablemente como ilusión. El peligro de quien se ha instalado en la posición básica es, precisamente, el de vivir como instalado en el Sí, cuando lo cierto es que existimos como arrancados de ese Sí. Esto es, el peligro es que haga oídos sordos al sufrimiento —el horror— que implica la separación. Como si no fuera con nosotros. Es así que la catástrofe —el derrumbe de los cielos— deviene, bíblicamente hablando, la prueba del nueve de la fe. En este sentido, la fe sería sinónimo de una innegociable fidelidad a un Sí anterior a la historia —la expresión de una apertura fundamental, apertura que, por lo común, es interiorizada como apertura a la divinidad—, hasta el punto de parecer absurda, casi una obsesión. La fe es, antes que hipótesis, una confianza en que el Sí prevalecerá sobre el No —que el Sí es más poderoso que el No—, una confianza que el creyente ha hecho cuerpo contra toda evidencia. Y es que no hay religión que no gire en torno a la pregunta sobre el verdadero poder.

§ Una respuesta a la fe como postura (2)

  • Carmen dice:

    “en aquellas situaciones en las que no parece que haya Dios … se hace muy difícil mantenerse en la posición básica”. Pero siempre queda la nostalgia, el anhelo, la huella…, que hace que sigamos esperando el bien (Weil), aunque sea contrafácticamente. ¿No siempre es así? Es posible; sin embargo, también es cierto, empiria vs empiria, que muchas resistencias se derrumban ante un solo gesto inesperado, al igual que hay resistencias aparentemente refractarias a cualquier gesto… ¿hasta cuándo/dónde?
    Y aun así se seguiría manteniendo la incógnita: ¿unde bonum?, ¿es un mero rescoldo del sentirnos arrancados de la totalidad o puede tener otras configuraciones?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo la fe como postura (2) en la modificación.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: