de qué va la cosa cristiana
julio 7, 2023 § Deja un comentario
¿Es posible que al final haya una divinidad oceánica a la que van a parar los ríos de todas las almas? ¿Que la luz sea el destino de cuanto es? ¿Que este mundo sea una transición? Claro. Pero la cuestión no es esta, sino si ese destino tiene que ver con nosotros. Pues de acabar disueltos en el océano, dejaríamos de ser alguien. La ola es el mar, como suele decirse. Pero por eso mismo, la ola no se enfrenta a ninguna alteridad. Nadie existe que no difiera de sí mismo y, en definitiva, de lo enteramente otro. Más aún: de seguir siendo alguien, esto es, de conservar la conciencia de sí ¿podríamos soportar tanta luz? ¿Lograríamos tolerar un mundo sin ningún más allá? ¿Acaso el todo puede ser el todo para quien permanece, en tanto que alguien, abierto al por-venir? ¿No es más realista la esperanza que apunta, precisamente, a la imposibilidad de una resurrección de los muertos —a un reset de dimensiones cósmicas? No somos fetos que esperan nacer a una nueva dimensión. Nuestra historia no comenzó en el vientre de nuestra madre, aun cuando, sin duda, le debamos la vida. Comenzó una vez fuimos arrancados de la matriz. O hay redención para la carne o, sencillamente, no hay redención.
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