a la vejez, menos Nietzsche y más Bernanos

julio 10, 2023 § 2 comentarios

De jóvenes, no podemos creer. En cualquier caso, creeremos que creemos. Pues aún confiamos en nuestra posibilidad. Otro asunto es que el cuerpo deje de seguirnos —que la mancha ya no retroceda; que cada vez contemos menos. Todo cambia cuando nuestras cosas comienzan a sercosas de viejos —o de enfermos. Una vez la decrepitud se instala como dato, el sentimiento fundamental —el que siempre nos acompaña— es el de la dependencia, el cual va junto al de una apertura a lo que nos supera, al misterio del haber y, en definitiva, de una existencia que no termina de resolverse en la bondad. El mundo nunca nos confirmará. No se trata de un sentimiento que apunte de por sí a un padre espectral —aunque esto sea imaginativamente casi inevitable, al menos por aquello de que hombre viejo, dos veces niño—, sino de uno más básico en el que caben todas las creencias. Y es que su horizonte es el no saber. Ahora bien, en tanto que la dependencia se experimenta, por lo común, como abandono —la vida continúa sin ti— resulta ineludible que vivamos a flor de piel la cuestión sobre si el abandono, y más si es cruento, será o no una última palabra. No hablamos, por tanto, de un acertijo ante el que podamos pasar de largo. Sobre todo, si la cuestión incluye a los que fueron injustamente abandonados.

§ 2 respuestas a a la vejez, menos Nietzsche y más Bernanos

  • ajaodemaria dice:

    el texto tiene un nexo entre quienes «creeremos que creemos» ( al principio de la vida) y «los injustamente olvidados» o desatendidos ( al final de la vida). Quizá sea que los injustamente olvidados son aquellas personas que tuvieron ciertas creencias, pero no se tomaron el tiempo de reflexionar sobre ellas durante la vida

    ¿ el acertijo ? es un acertijo sin solución. Es como la vida misma, que nunca termina de resolverse del todo. Siempre hay una pregunta que responder, un desafío que enfrentar, un misterio que explorar. El acertijo es la vida en sí misma

  • manuelballester dice:

    Com al Horkheimer de «ha d’haver-hi una darrera justícia» (per més que hi sigui mai), és cert: amb l’edat, i més com més acumulada és, aquest ‘ha de ser-hi’, pesa més i més, en sóc testimoni, sobretot si hi ha hagut cruesa entremig, i la cosa terrible de l’abandonament quan no toca, desempatia connatural a natura. Qui no vacil·la davant la mort? Epicur?
    Al film ‘Los reyes del mundo’, el protagonista, de fet tres nanos colombians abandonats de tot i de tothom però que «resisteixen», explica un somni: ‘Tuve un sueño: todos los hombres estaban dormidos…, menos nosotros.’

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