un ejercicio de retórica

noviembre 21, 2024 § Deja un comentario

Alguien dice lo siguiente: “usar algunas medidas para definir el rendimiento de un equipo de audio es similar a usar una cinta métrica para definir lo guapo que es alguien». ¿Que ha sucedido aquí? Pues, sencillamente, que la comparación empleada decanta la discusión. Con ello quiero decir que, si aceptamos la analogía, entonces no hay nada más de lo que hablar. Las imágenes rectoras son muy poderosas… hasta el punto de que, una vez aceptadas, resulta muy difícil liberarse de ellas. Así, quien pretenda defender que las mediciones lo dicen todo tendría que impugnar la analogía, esto es, el marco, diciendo, por ejemplo, que las medidas de un equipo de audio son, más bien, como los análisis médicos: que nos permiten saber si seguimos, o no, con salud. Esto es, si el equipo de audio está o no a la altura de lo exigible.

Algo parecido podríamos decir con respecto a la discusión teológica acerca de si Dios es padre o madre —o un cruce de ambos. Pues la disyuntiva se disuelve como azúcar en el café donde partimos de un Dios que, en sí mismo, sufre una crisis de identidad: como si, en cuanto tal, no fuera aún nadie. De hecho, según la confesión cristiana, Dios no tiene otro quien —otra esencia o modo de ser— que el de aquel que fue crucificado en su nombre. Y esto resulta tan escandaloso que probablemente todavía andemos un tanto lejos de admitirlo hasta sus últimas consecuencias.

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