cristianismo anticlerical
junio 24, 2025 § Deja un comentario
La Iglesia es necesaria. Pues sin Iglesia, el cristianismo se hubiese disuelto como un puñado de sal en un mar de aguas dulces. Ahora bien, esto es lo mismo que decir sin hipocresía. Pues el clergat se ocupa, principalmente, de apaciguar el rebaño. Esto es, de darle a la parroquia lo que quiere. Y lo que quiere la parroquia —de hecho, cualquiera— es un Dios a medida de su necesidad de Dios. Pues ¿acaso el sacedote no sigue promocionando una relación directa —interior— con Dios al margen de su hacerse presente en la carne? Como si Dios fuese alguien sin su cuerpo. Como si fuese posible, cristianamente, dirigirse a Dios sin dirigirse a aquellos con quienes se identifica. ¿El resultado? Idolatría y buenos sentimientos. Profetismo y sacerdocio nunca hicieron buenas migas. ¿Tan pronto hemos olvidado que quienes condenaron a Jesús fueron, precisamente, los cuidadores del Templo —y que, por eso mismo, sus razones fueron religiosas?
Y, sin embargo, la Iglesia, como decíamos, es necesaria. El paralelismo con la muerte de Sócrates surge de inmediato. ¿O es que Sócrates no bebió la cicuta en nombre de la Ley que su paideia puso, cuando menos, en cuestión?
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