la versión teológica de la dialéctica entre el amo y el esclavo
marzo 20, 2026 § 4 comentarios
Porque el hombre dependió de Dios, el mismo Dios terminó dependiendo del hombre. Al fin y al cabo, es lo que sostiene el cristianismo al confesar que no hay otro Dios que el encarnado —y confesarlo ante el crucificado. O, yendo un poco más allá: que el verdadero Dips es el que quiso, y desde el princpio, depender del hombre que depende de Dios. Otro asunto es qué implica la confesión cristiana con lo que naturalmente se entiende por divino. Pues es obvio que el cristianismo supuso —y sigue suponiendo— una discontinuidad.
Me parece muy sugerente pensar la omnipotencia como capacidad de hacerse vulnerable.
Pero ahí surge una duda: si la vulnerabilidad pasa a ser constitutiva, ¿seguimos hablando de omnipotencia?
Y sobre la dependencia: si Dios ha querido depender del hombre, ¿esa dependencia no le afecta realmente?
Quizá la discontinuidad no es solo con la idea clásica de lo divino, sino con nuestra forma misma de pensar la relación.
Sí… Pues omnipotencia no significa tanto que lo puede todo como que puede con el todo. De ahí que el final de los tiempos tenga, desde nuestro lado, algo de catastrófico. De hecho, bastante. Y, evidentemente, la revelación de Dios afecta a lo que naturalmente, esto es, de manera espontánea entendemos por divino. Y aquí sucede algo parecido a lo que decía Kafka sobre las sirenas, a saber, que más terrible que su canto, es su silencio.
Entonces la omnipotencia no sería poder hacerlo todo, sino poder sostenerlo, incluso aquello que no responde o que se niega.
Y ahí el silencio deja de ser ausencia: pasa a ser la forma más exigente de relación, porque ya no hay garantías.
Pero entonces surge la pregunta: si Dios puede con el todo, ¿puede también con un mundo que le rechaza?
¿O ese “poder con” consiste precisamente en no imponerse ni siquiera ante ese rechazo?
Si no te entendido mal, tu pregunta presupone que el poder de Dios es el de un ente superior o supremo. Y los tiros del poder de Dios no van por ahí…