hegelianas (4)

agosto 25, 2026 § Deja un comentario

La superación del esquema sujeto-objeto —un esquema en el que el yo queda, por así decirlo, por encima del mundo a la manera de un dios— exige la estrategia de Spinoza, esto es, partir de Dios en tanto que realidad infinita: hay el todo. Pues, de partir de la pregunta por la posibilidad de una certeza absoluta, será inevitable terminar colocando al cogito en el centro de control. De hecho, esta centralidad es el presupuesto implícito del ejercicio metódico de la duda.

Ahora bien, la consecuencia de partir de este Dios —en definitiva, de dar por descontado que el cogito también forma parte de la totalidad— es que la conciencia deviene, lógicamente, la conciencia de Dios. Es decir, que Dios deviene para sí mismo a través de la conciencia de la humanidad. Como si Adán fuese el espejo de Dios. Elohim fue, con anterioridad a la negación de Adán, una bestia. Al fin y al cabo, comprender la relación con Dios como la relación con el absolutamente otro es el suelo en el que se asienta la relación sujeto-objeto y, por ende, la objetivación del mundo. El pensamiento de Kant es judaísmo por otros medios.

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