más
septiembre 3, 2026 § Deja un comentario
Lo que hay es siempre más de lo que hay. Pero no porque represente ningún mundo por encima. El reduccionismo moderno —esto no es más que— es ciego ante el hecho de que la sombra permanece agazapada con la luz. Así, podemos decir que el enamoramiento no es más que la ilusión del unboxing Pero, al creerlo, dejamos a un lado algo que también está ahí, en la ilusión: la interrupción que supone la aparición. La fascinación —el hechizo— que provoca el unboxing no es debida al objeto empaquetado, sino al hecho de que algo se nos da. Al menos, porque la novedad es el simulacro de lo nuevo, lo que siendo otro no termina de darse. Por no decir que lo nuevo solo puede encarnarse como simulacro. El espejismo, de hecho, rescataría, aunque sea fugazmente, eso real que solo se da pagando el precio de su pérdida… como el aroma al abrir el frasco. La ilusión no miente cuando promete lo inédito: miente solo cuando promete retenerlo. El reduccionismo moderno cae en la trampa cuando cree que, al desmontar el reloj, ha comprendido el tiempo.
Deja un comentario