ninfas
septiembre 16, 2026 § Deja un comentario
Quizá el error religioso consista en creer que un dios sabe lo que hace, que es consciente de su poder sobre los mortales. Los hombres caen ante la Ninfa. Pero ignoran que ella no termina de entender cómo es que no hay hombres que se le resistan —cómo es que su cuerpo es tan seductor—. Es la suposición de los hombres la que confiere el aura de la divinidad a las ninfas. El ateísmo —no hay padre espectral— acaso no pase tanto por negar la existencia del dios como por devaluarla a un mero poder, aunque sea irresistible. Ulises, al atarse al mástil, fue el primero en caer en la cuenta. Ante el dios, la contemplación, pero ningún paso al frente.
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